Jutba: Contentamiento y gratitud

Allah dice en su Noble Libro: “Di: ‘Mis esclavos que habéis transgredido contra vosotros mismos, no desesperéis de la misericordia de Allah. Verdaderamente Allah perdona todas las acciones equivocadas. Él es Quien siempre perdona, el Más Misericordioso.”

El contentamiento y gratitud para con Allah por lo que El ha escrito y decretado para nosotros, es parte del Iman y de la aceptación de nuestra condición como esclavos en absoluta dependencia de nuestro Señor. Es de gran importancia en nuestra existencia como musulmanes y no debemos en ningún momento dejar de reconocer los regalos y la misericordia de Allah que recibimos constantemente.

Esto, sin embargo, no debe malinterpretarse hasta el punto de confundirnos y llevarnos a adoptar una actitud de conformismo. No significa que abandonemos nuestras esperanzas y aspiraciones o dejemos de tratar de lograr un cambio cuando nos enfrentamos a dificultades o situaciones que contradicen claramente nuestro Din, o cuando todo parece estar en contra nuestra. No quiere decir que alegremente aceptemos el status quo, sino que por el contrario conlleva a un incremento de nuestros esfuerzos, y a volvernos hacia Allah con más entrega. Nosotros no nos quejamos, no perdemos la esperanza, no miramos a la vida con una actitud derrotista y pensamos que nuestro presente determina nuestro futuro, sino que ponemos nuestra confianza en Aquel a Quien pertenecen todos los asuntos y Quien tiene la potestad de todas las cosas. Quien nos ha prometido que Él está con nosotros y vela por nosotros en cada paso del camino, en nuestros momentos más oscuros y más luminosos, y que nunca nos deja a nuestros propios dispositivos. Su Voluntad, Su fuerza y ​​Su poder no pueden ser resistidos. Laa ghaliba illa-llah – no hay más vencedor que Allah. Y Él está con nosotros, los creyentes, y nuestro bienestar es Su asunto ­– estamos bajo Su ri’aya, Su protección, todos y cada uno de nosotros, y nuestros enemigos son Sus enemigos. No hemos de desesperar de la misericordia de Allah, pues la desesperación no es más que mala opinión de nuestro Señor y la mala opinión perpetúa el desorden y la angustia en nuestras vidas. Allah dice:

“Los que piensan mal de Allah sufrirán, sobre ellos se cernirá el mal.”

Hemos de dejar de pensar que nuestra causa no es posible y que quienes se oponen a nosotros tienen todo el poder. No podemos caer en la debilidad de sentir lástima por nosotros mismos y considerarnos como una minoría perseguida, temerosos de ser culpados o convertidos en chivos expiatorios por cada acto terrorista, que nada tiene que ver con nosotros ni con Islam. Dejemos de buscar apoyo en otros que no sean Allah, de dirigirnos buscando ayuda a otros que no sean Él, y acudamos a Él y tengamos una buena opinión de Él. Esa es la única manera de salir hacia adelante. Uno de los Salaf dijo:

“Cada vez que te veas acosado por alguna prueba o tribulación, usa tu buena opinión de Allah para levantarla, porque ese es el camino más corto (y más rápido) a la apertura.”

Él reemplazará el miedo por seguridad y Él nos hará los dueños de la tierra, no las víctimas. Esa es Su promesa a nosotros y la promesa de Allah es siempre cierta.

Allah dice:

“Allah ha prometido a aquellos de vosotros que crean y actúen correctamente que Él les hará sucesores en la tierra como ya hiciera con sus antepasados a que les reafirmará la practica de adoración que tienen, que es la que Él ha querido para ellos, y cambiará su miedo por seguridad.”

Los Compañeros pasaron de ser víctimas de la persecución en Meca a, quince años después, derrotar y conquistar los dos grandes imperios de la época, el Persa y Bizantino, cuyos ejércitos eran mucho mayores y estaban mejor equipados. Pero confiaron en su Señor y tenían la mejor opinión posible de Él, y nunca perdieron la confianza, incluso cuando su causa parecía imposible y la victoria parecía lejana e improbable. Confiaron de forma implícita que el resultado de su asunto sería bueno, pues el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, les había dicho que su Señor dice en un Hadith Qudsi:

“Yo soy de acuerdo con la opinión que mi esclavo tiene de mí. Si opina lo mejor, eso es lo que tendrá, y si piensa mal entonces eso tendrá.”

Y Allah recompensó la buena opinión de los Sahaba con Su apoyo, fortaleció sus brazos, llenó sus corazones con valentía y determinación y reforzó sus ejércitos con filas de ángeles. Y Él debilitó a sus enemigos y llenó sus corazones con miedo y duda.

Mantener siempre esta buena opinión es el secreto de la existencia y la clave del éxito, tanto en la vida personal como en la de la Umma en su conjunto, ya que siempre hay una salida, siempre hay un camino a seguir. No hay tal cosa como una situación desesperada. Esa es la lección que aprendemos de Musa, alaihissalam, que se encontró junto con su gente atrapado entre el mar y el gran ejército de Faraón pisándoles los talones determinados a destruirlos. Los Banu Israel desesperaron, temiendo lo peor, y dijeron:

“Sin duda nos alcanzarán.”

Sin embargo, Musa, alaihissalam, nunca vaciló en su alta opinión de Allah. Él dijo:

“Nunca! Mi Señor está conmigo y me guiará.”

Y así, con un golpe de su bastón, el camino se abrió y las aguas del mar se separaron, su pueblo fue salvado y sus enemigos ahogados. Esa es la lección que aprendemos del propio Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, cuando sus enemigos lo habían seguido a la cueva de Zawr y parecía imposible que no le vieran o capturaran, ya que se encontraban de pie a pocos metros de distancia. Abu Bakr, su compañero en la cueva, dijo:

“Le dije al Profeta mientras estábamos en la cueva, ‘Si uno de ellos hubiese mirado hacia abajo bajo sus pies, nos habría visto.” Él respondió: “¿Cuál es tu opinión, Abu Bakr, de dos cuando Allah es el Tercero?’”.

Él tenía absoluta confianza en su Señor que les mantendría a salvo, y de hecho esa es la esencia y la realidad de la buena opinión: tener la certeza de que Allah cumplirá Su promesa con cada uno de nosotros y de todos los musulmanes, que contestará nuestros duas, que aceptará nuestras buenas acciones y nuestra tawba por acciones equivocadas, que Él sólo nos somete a lo que es mejor para nosotros en cada momento y que Él tiene el mejor desenlace preparado para nosotros.

Por lo tanto, olvídate de lo que tú crees que son deficiencias, olvídate de tu propia incapacidad y la aparente imposibilidad de la situación en la que te encuentras, y simplemente cumple con lo que Allah ordena que hagas y deja lo que manda que abandones. Si hacemos eso nos acercaremos más a Él y crecerá nuestra confianza en Él y nuestra buena opinión de El. Y con cada paso que tomemos, Él tomará diez pasos hacia nosotros. Y esos mandatos de Allah que parecían imposibles de implementar vendrán a parecer posibles e incluso fáciles, y seremos capaces de establecer el Din en su totalidad. Esa es Su promesa y garantía.

***

Allah dice en Su Noble Libro, cuya traducción es:

“No verás ninguna imperfección en la creación del Misericordioso.”

Una parte esencial de tener una buena opinión de Allah es tener una buena opinión de Su creación y, en particular, de aquellos a quien Él ha conferido el honor más grande: los creyentes, los musulmanes. El musulmán siempre debe ver y buscar lo mejor en sus hermanos. Él debe asumir lo mejor de otro musulmán o musulmana, no lo peor, en una situación determinada, sin importar cómo de malo pueda aparecer en la superficie lo que le ve hacer u oye decir. Umar Ibn al-Jattab dijo:

“No tengas una mala opinión de ninguna palabra que sale de la boca de un musulmán si puedes encontrar alguna manera de interpretarla positivamente.”

E incluso cuando su acción es evidentemente incorrecta, aún debe buscar excusas para él. Ibn Sirin dijo:

“Si oyes algo sobre tu hermano, haz algún tipo de excusa para él. Si no encuentras una excusa, entonces di: “Tal vez tenga una excusa que no conozco.”

Porque ninguno de nosotros sabe lo que está en el corazón de otro ser humano o lo que le llevó a hacer lo que hizo. Y nuestro conocimiento, en la mayoría de los casos, es muy limitado, y el Din es amplio, no estrecho.

Al-Aswad Muawiya, en su buena opinión de los musulmanes, se consideraba por debajo de todos ellos. Se narró que dijo:

“Todos y cada uno de mis hermanos es mejor que yo.” “¿Cómo es eso?”, Le preguntaron. “Todos me ven como mejor que ellos”, respondió, “y quien me considere por encima de sí mismo, es mejor que yo.”

Por supuesto, tener una buena opinión no significa aceptar acciones que son evidentemente incorrectas, y más aún cuando estas no se hacen en la intimidad, sino que se cometen abiertamente y afectan a terceras personas. En estos casos existen obligaciones con las que tenemos que cumplir.

Cuidado con la mala opinión, pues hay pocas cosas más destructivas. Divide una comunidad y erosiona la confianza y la buena voluntad, sustituyéndolos por la sospecha y la enemistad abierta. Se desgarra el tejido social de cualquier sociedad y es precisamente esto, la hermandad y la fuerza de los lazos entre nosotros, lo que tenemos que cuidar con más afán.

No hay más que mirar a lo que ocurrió en al-Madina al-Munawara, después de los hipócritas propagaran las mentiras sobre Sayyidatina Aisha, que Allah esté complacido con ella. En poco tiempo, la hermandad que ‘Aws y Khazraj sentían entre ellos a través del Islam fue erosionada y su enemistad preislámica había resurgido. Pero no llegaron a las armas, y Allah hizo descender las ayas en Surat Nur exonerando a Sayyidatana Aisha y reprendiendo a musulmanes por su mala opinión, diciendo:

“¿Por qué, cuando lo escuchasteis, como hombres y mujeres creyentes, no tuvisteis buena opinión de vosotros mismos y dijisteis ‘Esto es claramente una mentira’?”

Esto siempre debe ser nuestra primera reacción cuando vemos u oímos algo malo de nuestros hermanos musulmanes. Debemos mantener nuestra buena opinión de ellos y siempre buscar excusas para ellos, y protegerlos cuando están siendo calumniados. Y si no tenemos nada bueno que decir, entonces debemos permanecer en silencio. Ahí radica nuestra propia protección.

Le pedimos a Allah que nos dé una buena opinión de cada uno de nosotros y una buena opinión de Él. Le pedimos que unifique nuestros corazones y nos apoye con Su ayuda. Le pedimos que nos perdone, pase por alto nuestras malas acciones y nos guíe por el Sirat al-Mustaqim. Y le pedimos que dé la victoria prometida a su Din.

Jutba del 10 de Abril 2015, Sevilla
Hafith Abdellah Castiñeira

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