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Jutba: La purificación externa e interna van de la mano (texto y audio – 11/08/18)

El principio y el final del Islam es la purificación. La purificación externa y la purificación interna, puesto que ambas van de la mano. La meta de todo cuanto hacemos es la purificación del corazón, y el signo de un corazón puro es la acción correcta.

Dice Allah en el Corán:

El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada. Sólo quien venga a Allah con un corazón limpio. (26:88-89)

En árabe «salím», que significa sin corrupción ni enfermedad, a salvo. De esto entendemos que la meta de nuestra vida es la purificación de nuestro corazón, mantenerlo a salvo de la corrupción y la enfermedad, para que cuando Allah nos llame de vuelta a Él, puesto que como Él dice, “De Allah somos y a Él hemos de volver” (2:156) nos presentemos ante Él con un corazón puro.

Dice Allah en el Corán:

Que habrá triunfado el que la purifique y habrá perdido quien la lleve al extravío. (91:9-10).

Es decir, que aquel que tenga cuidado de su corazón, lo purifique y lo mantenga sano alcanzará el éxito. Y el éxito en el lenguaje del Corán se refieres al éxito en la próxima vida. Pero el éxito en la próxima vida es también el éxito en esta.

Esta fue la misión que Allah le encomendó al Profeta Musa, la paz sea con él, cuando lo envió al Faraón:

¡Ve a Firaún que ha ido más allá de los límites! Y dile: Te llamo a que te purifiques, y a que te dejes guiar hacia tu Señor y tengas temor de Él. (79:17-19)

La pureza de corazón era tambíen una de las características del Profeta Ibrahim. Dice Allah en el Corán:

Y por cierto que Ibrahim era de los suyos. Cuando se presentó ante su Señor con un corazón puro. (37:83-84)

Ibrahim era Hanif, que significa aquel que tiene una inclinación natural hacia el reconocimiento del Allah, y era el primero de los musulmanes, y una de sus características es que tenía un corazón puro.

La purificación era también una de las razones y cometidos del Mensajero de Allah, que la paz sea con él, y una las razones por las que fue enviado. Dice Allah en el Corán:

Igualmente os hemos enviado un Mensajero que viene de vosotros mismos y que os recita Nuestros signos, os purifica, os enseña el Libro y la Sabiduría y os enseña lo que no sabíais. (2:151)

Todo acto de adoración y toda acción de nuestra vida debe estar encaminada a proteger nuestro corazón de la corrupción y la enfermedad. El Profeta, que la paz sea con él, no enseñó cómo hacer esto con su ejemplo. Este es uno de los significados de la Sharia, que aquel que la sigue está siguiendo aquello que le purifica y mantiene su corazón puro. Como dijo el Mensajero, que la paz sea con él, en el famoso hadiz:

Hay un trozo de carne en el corazón que si está en lo correcto, sano, corrige y sana a todo el cuerpo. Y si está corrupto, corrompe a todo el cuerpo, y este es el corazón. (Bujari y Muslim)

Una de las metas y resultados de la purificación del corazón es la sinceridad en nuestras acciones, que las hagamos por y para Allah, buscando Su beneplácito y su aceptación. Dice Allah en el Corán:

Di: Mi Señor me ha guiado a un camino recto, una práctica de Adoración auténtica, la religión de Ibrahim, hanif*, que no era de los que asocian. Di: En verdad mi oración*, el sacrificio que pueda ofrecer, mi vida y mi muerte son para Allah*, el Señor de los mundos. Él no tiene copartícipe. Eso es lo que se me ha ordenado. Soy el primero de los musulmanes. (Los Rebaños, 6:161:163)

Pero la purificación no es algo abstracto. Es concreto en lo externo y es concreto en lo interno. Puesto que ambas van de la mano. No hay purificación interna si no hay purificación externa.

El primer paso para purificar nuestros corazones es el Salat. Dijo el Mensajero, que la paz sea con él, en el famoso Hadiz:

Mi siervo no se acerca a mi con algo más querido para mi que lo que le he hecho obligatorio. (Bujari)

Y lo primero que Allah nos ha hecho obligatorio es la oración. Es lo primero por lo que tendremos que dar cuentas en el Día del Juicio. Y la oración no es válida sino hay una purificación previa, si no hacemos el Wudu. Dijo el Mensajero de Allah:

Allah no acepta el Salat de quien no se purifica. (Dawud, Ibn Majah, Nasai)

Y para que nuestro Wudu sea válido y nuestra oración sea válida, primero hemos de estar libres de impurezas. La escrupulosidad cuando vamos al servicio en limpiarnos correctamente es la base del Wudu, y el Wudu es la base del Salat, y el Salat es la base de la purificación del Corazón.

Y no hemos de menospreciar este importante detalle. Puesto que cuando vamos al servicio es un momento en el que estamos solos, en el que nadie nos ve y en el que ser escrupulosos no beneficia a nadie más que a notros mismos y de lo que nadie más es consciente. Esto es el principio de la escrupulosidad, y la escrupulosidad, tener Wara, es una de las cualidades que lleva al siervo al Jardín.

La relación entre la purificación interna y externa también la encontramos en el siguiente Hadith:

Cuando un musulmán o un creyente se lava la cara en ablución, entonces cada falta que cometió con sus ojos se borrará con la última gota de agua. Cuando se lava las manos, cada falta que cometió con sus manos es lavada con la última gota de agua. Cuando lava sus pies, cada falta que cometió con sus pies es lavado con la última gota de agua, hasta que emerge purificado de las faltas. (Muslim)

Lo que este Hadiz no enseña no es solo el tremendo beneficio del Wudu, sino que cada acción externa tiene una consecuencia interna y viceversa. El hombre es una realidad con dos vertientes, lo interno o escondido, su alma, su nafs, su Ruh, sus intenciones; y lo aparente o externo, su cuerpo, sus acciones. Cuando purificamos lo externo purificamos lo interno, puesto que al purificarnos estamos llevando a cabo aquello que Allah nos ha ordenado, estamos siguiendo la Sunnah del Mensajero y estamos siguiendo la tradición de los Hanif. Y cuando purificamos lo interno, estamos purificando lo externo, puesto que purificamos nuestra intención, y la intención es el principio de toda acción.

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¡Vosotros que creéis¡ No os alimentéis de la usura, que se multiplica sin fin, y temed a Allah para que podáis tener éxito. Guardaos del Fuego que ha sido preparado para los incrédulos. Y obedeced a Allah y al Mensajero para que se os dé misericordia. Acudid prestos hacia un perdón de vuestro Señor y a un Jardín preparado para los temerosos, cuyo ancho son los cielos y la tierra. Esos que dan en los momentos de desahogo y en los de estrechez, refrenan la ira y perdonan a los hombres. Allah ama a los que hacen el bien. Aquéllos que cuando cometen una indecencia o son injustos consigo mismos, recuerdan a Allah y piden perdón por sus faltas – porque ¿quién perdona las faltas sino Allah? – y no reinciden en lo que hicieron después de saberlo. Esos tienen como recompensa un perdón de su Señor y jardines por los que corren los ríos. En ellos serán inmortales. ¡Qué excelente recompensa para los que actúan! (3:131-136)

En estos versículos Allah nos indica lo que tenemos que hacer para tener un corazón puro, obtener perdón y misericordia y entrar en el Jardín:

Abdandonad la usura, guardaos del fuego a través de la Taqwa, obedeced a Allah en lo que ha hecho obligatorio y en lo que ha prohibido y seguid la Sunnah del Mensajero. Dar con generosidad en los momentos de desahogo y en los de estrechez. Guardaos del enfado y de la ira y perdonar a los demás aunque tengamos razón. Y, cuando cometemos una mala acción o nos equivocamos, que lo haremos, volvernos a Allah, pedirle perdón y seguirla con una buena acción. Como dijo el Mensajero de Allah, que la paz sea con él:

Tener taqwa de Allah, y seguir una mala acción con una buena acción que la borre, y tener buen comportamiento con la gente. (Tirmidhi)

Esto es tener un corazón puro. Tener Taqwa de Allah, ser conscientes de que Él es quien está con nosotros en cada momento y en cada lugar, que el es quien nos observa, y que esto nos infunda un temor reverencial. Y cuando olvidemos esto y cometamos una mala acción, que nos ocurrirá, entonces volver al recuerdo de Allah y llevar a cabo una buena acción que la borre. Esforzarnos en esto y en tener un buen comportamiento con la gente.

El hombre está en constante regresión, en pérdida, esto es lo que Allah nos dice en el Corán, excepto, como el dice,

Pero no así los que creen, llevan a cabo las acciones de bien, se encomiendan la verdad y se encomiendan la paciencia. (103:3)

Por lo tanto hemos de ser conscientes de que nunca llegará un momento en el que tengamos un corazón libre del peligro de caer en el error y la mala acción, sino que hemos de esforzarnos en las buenas acciones, en encomendarnos unos a otros la Verdad, que no es otra cosas que recordarnos uno a otros a Allah y a tener paciencia y perseverancia tanto en las situaciones favorables como las adversas. Esto es lo que nos salva y nos purifica. No hay purificación sin acción.

La purificación del cuerpo es la Wudu y el Ghusl; la purificación del corazón es el recuerdo de Allah, empezando con el Salat y siguiendo con lo que es recomendable del Dhikr; la purificación de nuestra riqueza es el Zakat y la Sadaqa; la purificación de nuestras acciones es seguir una mala acción con una buena acción. Y la purificación de todo cuanto hay en nuestra vida es obedecer a Allah y seguir a Su Mensajero.

La purificación del corazón es recordar mucho a Allah, recordando la realidad de la existencia: que el es el Creador de nosotros y de nuestras acciones, que el es Único, quien tiene poder sobre todas las cosas y que todo cuando nos acaece es por su voluntad. Y el recuerdo de Allah nos tiene que llevar a la acción correcta. La meta del recuerdo es purificar nuestra intención, y la intención es el principio de la acción. Este es el significado de Ijlas: sinceridad en la intención y en la acción.

Puesto que Allah ama a los que actúan rectamente, se vuelven a el y se purifican.

Dice Allah en numerosos lugares en el Corán:

Allah ama a los que hacen el bien. (5:93)

Y dice:

Es cierto que Allah ama a los que se vuelven a Él y a los que se purifican. (2:222)

Y aquellos que se purifican, recuerdan el nombre de su Señor y hacen el Salat son quienes obtendrán el éxito es esta vida y en la próxima.

Dice Allah en el Corán:

Habrá triunfado quien se purifique recuerde el nombre de su Señor y rece. (87:14-15)

Le pedimos a Allah que nos haga de aquellos a quien El ama porque nos volvemos a Él, no purificamos y tenemos buen comportamiento con la gente y que esto nos lleve al éxito en esta vida y en la próxima.


Pronunciado el viernes 11 de agosto de 2018 por Hafid Luqman Nieto, en la musal-la de la Fundación Mezquita de Sevilla, en la Plaza Ponce de León, Sevilla.