Seminario completo de introducción a la Aqidah de Sheij Ahmed Bermejo

¿Qué es la ‘aqidah? ¿Qué importancia tiene la ‘aqidah? ¿Por qué estamos dedicando este seminario entero a hablar de la ‘aqidah? Y de hecho, no vamos a entrar a hablar de la ‘aqidah, si no que lo que vamos a hacer, va a ser una introducción a ella, para que comprendamos la importancia que tiene; y alguien puede preguntarse en este momento: ¿Pero es realmente tan importante la ‘aqidah? La respuesta es si, porque la ‘aqidah es la ciencia que estudia el Iman.

Todos sabemos que nuestro Din, que el Islam se divide en tres partes, y estas tres partes están tomadas del famoso hadiz de Yibril, el hadiz en el que estando el Mensajero de Allah con sus compañeros, vino un hombre, se sentó ante él y le preguntó acerca del Islam, del Iman y del Ishan, por lo tanto el Islam, nuestro Din, la forma de vida de los musulmanes, está fundamentada en estos tres aspectos, Islam, Iman e Ihsan.

Cada uno de estos tres aspectos, tiene una ciencia que lo estudia y que lo trata, la ciencia que estudia, que dirime y que trata todo lo referente al Islam, es la ciencia del Fiqh, de la jurisprudencia, es la ley, es aquello que la persona está obligada a hacer y aquello que la persona tiene prohibido hacer, y de esto hablamos largo y tendido en el último seminario.

La ciencia que estudia el Ihsan, la excelencia, es la ciencia del Tasawwuf, la ciencia del comportamiento, la ciencia de las cualidades de carácter, la ciencia conocida también como la ciencia de la purificación, la de alcanzar lo más elevado, la del refinamiento, tanto interno como externo, la que te hace mejorarte en tu carácter y en tu comportamiento para así imitar y parecerte en lo más posible al mejor ser humano que ha habido y que habrá en la faz de la tierra, el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam.

Y el tercer aspecto, el Iman, es el que nos traemos entre manos, la ciencia que lo estudia es la ciencia de la ‘aquida, y es aquello que debemos creer y conocer, respecto a Allah, respecto a los Mensajeros, al mundo del No-visto, etc. A la pregunta del ángel Yibril de qué es el Iman, el Profeta responde diciendo: “Que creas en Allah, en sus ángeles, en sus libros, en sus mensajeros, en el Último Día y en el decreto, tanto lo bueno como lo malo de él”.

Ahora bien, y este es un punto importante, no es teoría únicamente, no son dogmas de fé y ya está, y esto es lo que tal vez mucha gente que estudia la ‘aquida no termina de comprender, o hay gente también que la compara en muchos casos con la filosofía, pero no es del todo comparable ya que la ‘aquida es un conocimiento práctico, es un conocimiento que te lleva a actuar, por eso, algunos autores algunos de los grandes ‘ulamas del Islam, cuando definen la ‘aquida lo hacen diciendo: Es aquello que cree el corazón, pronuncia la lengua y confirman o certifican los miembros del cuerpo, es decir, que tiene una implicación práctica, no son solo dogmas de fé, no, es algo que crees y esa creencia te lleva a ponerlo en práctica.

Hay mucha gente que conoce la verdad, que tiene el conocimiento, pero que no viven acorde a ella, no actúan conforme a aquello que sabe, y esto es un grave error, para ellos la ‘aqidah no traspasa su coraza, no llega a su corazón y no tiene ningún tipo de manifestación externa.

Otros y estos son peores todavía, se resisten a la verdad que conocen, como por ejemplo, Iblís, que a pesar de que tuvo acceso a las grandes verdades, conoció a Allah y supo de la veracidad de los Mensajeros y los Libros, a pesar de que convivió con los ángeles y se le mostraron muchos de los secretos de la existencia, se condenó al oponerse a ella. Conocía la verdad, pero la rechazó, la negó.

Encontramos también por ejemplo a Fiar’aun, a Faraón en la historia con Sayiduna Musa, en la que vemos como cuando Musa hace los milagros, Firaun, se da cuenta de que provienen de Allah, reconoce la verdad, entra esa creencia en su corazón, pero sus acciones, no van de acuerdo a ello, y no solo eso, si no que niega esa verdad, y Allah nos dice como lo hace en el Corán, cuando en la aleya 14 de la Sura de las hormigas dice: “Pero los negaron, en contra de la certeza que sus almas tenían sobre ellos, por injusticia y arrogancia. Mira cómo acabaron los corruptores”.

Otro ejemplo es el caso del tío del Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, Abu Talib; un hombre que protegió y defendió a su sobrino, y que en el último momento, en los últimos instantes de su vida, tras rogarle el Mensajero de Allah que aceptara el Islam, le dijo: “Oh Muhammad, reconozco lo que me dices, incluso se que lo que me dices es cierto, pero si no fuera por que tengo miedo de que las mujeres de quraish dicen de mi que me hice musulmán solo por temor al muerte, entonces lo haría”. Fue capaz de reconocer la verdad, pero no la llevó a la práctica.

Y aquí entraríamos en un campo muy interesante, entre el que hay discrepancia entre los ‘ulamas sobre si el pronunciar la shahada es una condición para la validez o la plenitud del Iman. No vamos a entrar en ello, pero a modo de resumen, quiero decir que para la mayoría de ‘ulamas de entre los asha’ira y los maturidiyas (hablaremos de qué significa esto mas adelante) el pronunciar la shahada es condición para la validez del Iman, es decir, que quien la pronuncia es tratado cómo musulmán. ¿Qué significa esto? Que se hace salat por él, se le entierra como musulmán, se hereda de él, es responsable de hacer el salat, pagar el zakat, etc. Nosotros vinculamos la presencia del Imán en el corazón con la pronunciación de la lengua.

Luego está el caso del que es creyente con su corazón pero por un impedimento por una imposición, no lo puede reconocer con la lengua. Este no es tratado como musulmán, es decir no es enterrado como musulmán ni se le aplican las leyes de los musulmanes, pero, es creyente ante Allah y su asunto está en manos de Allah.

Al que se le pide que pronuncie la shahada y renuncia a ello (como puede ser el caso de Abu Talib que hemos mencionado previamente) es tratado como incrédulo y así lo es también ante Allah, y Allah sabe mas.

Y por último tenemos el caso del que lo pronuncia con su lengua pero esa creencia no ha llegado a su corazón; en este caso a este se le trata como musulmán y se le aplican las leyes de los musulmanes, pero no es creyente ante Allah, subhanahu wa ta’ala. Pero ya digo, es un tema sobre el que hay discrepancia y aunque sea muy interesante, al menos lo es para mi, no vamos a entrar mas en él.

Y es el que Imán, la fé, la creencia, tiene dos condiciones esenciales: La creencia profundamente arraigada en el corazón, esa creencia del corazón, que es una creencia que aporta un conocimiento real y certero, y luego los hechos que la manifiestan, los actos que haces. Si alguno de estos dos componentes esenciales no se encontrara presente, entonces habría una deficiencia o un desequilibrio en el Imán.

Por eso se suele decir que el Imán es como un árbol bondadoso, fuerte, firmemente arraigado en la tierra, con fuertes ramas que se elevan al cielo, cargado de abundantes frutos. El Imán es el árbol, sus raíces son la ‘aqidah, la creencia, profundamente arraigada en la tierra, o en corazón, y todo lo demás, todo lo que se ve, su tronco, ramas y frutos son las obras y acciones.

Indudablemente, si las raíces son arrancadas el árbol morirá. De igual manera el Iman (como imagen completa) dejará de existir si la ‘aqidah es extirpada. Si el tronco y las ramas son cortadas, el árbol se debilitará, y hasta puede morir, porque la presencia de ramas y hojas es esencial para la existencia del árbol. De igual manera, si las obras son abandonadas totalmente o en parte, el imán disminuirá o desaparecerá, pues como también sabemos, el Iman es algo que crece y que mengua.

Y aquí vemos, como los tres pilares básicos de nuestros Din, que son el Islam, el Imán y el Ihsan, están totalmente relacionados los unos con los otros, estan conectados mejor dicho, si no hay una creencia correcta, las acciones pierden su valor, si hay una creencia correcta, pero las acciones no van de acuerdo a esa creencia, entonces la creencia mengua o es incompleta, y si ambos aspectos no están vestidos del Ihsan, de la excelencia en el carácter y el comportamiento, les falta algo, les falta esa guinda del pastel, ese cúlmen que es el Ihsan.

Antes de entrar a describir lo que es el Imán y la ciencia que lo estudia, que como ya sabemos es la ‘aqidah, hay un aspecto que me gustaría mencionar y que está vinculado con algo de lo que hablaremos mas adelante, que es el intelecto. Y es que uno de los grandes dones que Allah ha dado al ser humano y que lo diferencia del resto de las criaturas es el intelecto, el ‘aql, que usa y emplea para pensar; lo emplea para, con el permiso de Allah, reconocer y diferencia lo correcto de lo incorrecto.

Y el pensamiento o la ideología es lo que mueve realmente a los seres humanos, y si esa ideología, o pensamiento, o creencia, llamadlo como queráis, está basada en lo correcto, entonces, sin ninguna duda le llevará hacia lo correcto. Si está basada sobre cimiento firmes, sobre un conocimiento certero que acepta y pone en práctica, recordad, creer y llevar a la práctica, esa ideología, ese conocimiento, esa creencia, le llevará a la felicidad tanto en esta vida como en la próxima.

Y es que el ser humano a diferencia de otras muchas criaturas, no se le guía con una cuerda, con unas riendas y un bocado como se guía a los caballos, aunque bueno, hoy en día si es así en muchos casos, en el caso de los borregos que siguen a la manada. Pero realmente el ser humano tiene un intelecto con el que crea una ideología que es la realmente guía sus pasos.

Voy a tratar de explicar esto de una manera sencilla con un ejemplo que todos conocemos. El dinero, ¿tiene en sí mismo el dinero valor, tiene en sí mismo poder, sobretodo el dinero que conocemos hoy en día de papel moneda? No, no lo tiene, tiene valor y poder, porque nosotros, nuestra ideología y creencia nos lleva a darle ese poder, nos lleva a darle esa realidad. Es decir, que el dinero poder porque así lo cree la persona, o lo que creen las naciones o los líderes de las naciones, y entonces eso es lo que termina moviendo a la gente. Si no tienes eso en tu corazón y en tu creencia, entonces no será eso lo que te moverá, lo que determinará todos tus pasos. Al final el intelecto, o mejor dicho, la creencia, es, y aquí tenemos un informático que entiende de esto, es la placa base, es lo que hace que todo funcione; sin esa placa base, por muy buenos componentes que le pongas, no puede funcionar.

Y la prueba mas clara de esto la encontramos, como no podía ser de otra manera, en el Corán. El Corán como todos sabemos es revelado a lo largo de 23 años sobre el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam. De esos 23 años 13 son en Meca y los 10 restantes en Medina. Pues si cogemos los trece años de Meca vemos que son muy pocas las leyes reveladas en ese tiempo, practicamente ninguna en comparación con los 10 de Medina. ¿Cuál es el mensaje entonces de los 13 años de Meca? Es la creencia, es la corrención de la creencia, purificarla y limpiarla de todo aquello que la había empercucido. Y todo aportando pruebas claras, y Allah lo hizo así para que estos pilares se afianzaran en los corazones y las mentes de los musulmanes. Y una vez que esto estuvo afianzado se completó el magnifico edificio del Islam con todas sus leyes y juicios pertinentes.

Y esto es que es clave, es necesaria una preparación previa para poder llegar a acatar las obligaciones y prohibiciones del Islam. Es necesario primero el reconocer a Allah, el conocer Su Poder, Su Castigo, Su Recompensa, Su Esencia, Sus Atributos, Sus Actos; conocer Su Misericordia y Su Perdón, y todo esto es parte de la ‘aqidah y una vez que has conocido y reconocido esto, una vez que tu corazón y por consiguiente tu intelecto se ha empapado de ello, puedes ya entrar en el fiqh, en las leyes, en las prohibiciones y obligaciones.

Por eso Sayiduna ‘Aishah, la madre de los creyentes, que Allah esté complacido con ella, dijo: “Ciertamente de entre lo primero que fue revelado fue la mención del Jardín y del Fuego, y cuando la gente se afianzó en el Islam descenció lo halal y lo haram, ya que si lo primero en descender hubiera sido: “No bebáis vino (cuando decimos vino nos referimos a cualquier embriagante)” la gente habría dicho: “Por Allah no dejaremos jamas el vino”: y su hubiera descendido: “No forniquéis, no mantengáis relaciones sexuales fuera del matrimonio”, habrían dicho: “No dejaremos la fornicación jamás”.

Hemos empleado la palabra Iman, que solemos traducir como fé, pero vamos a adentrarnos un poco en ella, ya que a este nivel al que estamos entrando es necesario tener claros los conceptos. Imán, kinguisticamente hablando, significa At-Tasdiq, confirmar, dar fé o veracidad de algo. Y Allah dice en el Corán empleando este significado en la Surat de Yusuf: aunque no nos vas a creer (aunque no vas a dar veracidad a lo que decimos), decimos la verdad”.

Ahora bien, qué significa en el Istilah, cuál es su definición técnica? Es, y esta es una de las definiciones clásicas mas aceptadas: “Dar fé, confirmar aquello que portó Muhammad, salla allahu alihi wa sallam, de lo ampliamente conocido en el Dín basado en pruebas y evidencias claras y contundentes”. Es decir, no los detalles, si no, lo reconocido.

 

¿Qué es la ‘aquida?

Es una ciencia que tiene numerosos nombres, se le llama ‘aquida, que es el nombre más común, pero también se le suele llamar Usul al Din, los fundamentos o las bases del Din; y esto queda claro cuando en casi todas, si no todas las aleyas en las que Allah nos habla de hacer buenas acciones, siempre lo precede del Iman, de la creencia, ya que la base es siempre la creencia.

También se le llama ‘ilmu tawhid; la ciencia de la unidad o de la unicidad, hay quien también lo traduce como la unificación y se le llama así porque “at-tawhid” es la parte más importante sobre la que esta ciencia versa que es la unidad de Allah subhana wa ta´ala, el cómo Allah es Único en sus esencia, en sus atributos y en sus acciones, aunque no lo es todo, también abarca diferentes aspectos como veremos más adelante.

Otro nombre también usado por los ulamas es la ciencia del Kalam, que podría traducirse como el habla. ¿Por qué se llama Kalam?, pues, porque en su época, el debate sobre la palabra de Allah, fue bastante importante y dio lugar a conflictos de naturaleza teológica, por lo que se adoptó este nombre: la ciencia del Kalam. También se dice que se le llama Kalam porque es la ciencia de cómo hablar correctamente sobre Allah y sus atributos.

También se le conoce como el Fiqh al Akbar, la jurisprudencia más grande, o más importante, o más necesaria. Acordaos de la importancia que tiene el Fiqh, que lo vimos en el último seminario, pues bien, la ‘aqidah se la conoce como el Gran Fiqh, el fiqh mas grande. (ABU HANIFA TIENE UN LIBRO DEDICADO A LA CREENCIA QUE SE LLAMA AL FIQH AL AKBAR)

Esos son los distintos nombres por los que esta ciencia es conocida, y el hecho de que tenga numerosos nombres, no es más que una indicación de la importancia que tiene ese asunto. Y yo aquí siempre digo lo mismo, cuando algo es muy importante para una gente, se dirige a ella con numerosos nombres, en esta cultura nuestra española, el cerdo por ejemplo, tienen infinidad de nombres y como se dice en árabe, cuando a algo le das muchos nombres es por la importancia que tiene.

 

4 GRANDES BLOQUES DE LA ‘AQIDAH

‘Aqidah, es una palabra que viene de la raíz ‘aqada que significa atar, amarrar o incluso vincular. ALEYA DEL CORÁN El término ‘aqidah, lingüísticamente hablando es aquello que cree la persona en su corazón y que tiene sus manifestaciones en ideas o creencias internas que luego son llevadas a la práctica por uno mismo y son lo que componen sus actos, creencias y comportamiento.

Hay una cosa muy curiosa o bueno puede que no tanto y es que la palabra religión, que tantas veces usamos para describir al Islam, realmente deberíamos usarla para describir la ‘aqidah. Porque, de dónde viene religión. Viene del latín religio, formada por el prefijo RE que indica intensidad, y el verbo ligare, que significa atar o amarrar o ligar y el sufijo ION, que signica acción o efecto. Y entonces religión significaría algo así como acción o efecto de atar fuertemente. Dicho con otras palabras es lo que una cree, es su conjunto de creencias que están afirmadas en su corazón, es decir, aunque religión lo traduzcamos como Din, realmente deberíamos traducirlo como ‘aqidah.

De esta definición que acabamos de dar podemos comprobar que la ‘aqidah, en su uso lingüístico puede ser muy diferente, puede diferir la mía de la fulano, es aquello que yo creo y que me lleva a actuar, y por lo tanto puede ser buena/correcta o mala/incorrecta. Pero no tiene por qué tener una etiqueta, todos, incluso los ateos mas acérrimos tienen una creencia y por consiguiente, si vamos al origen de la palabra, a su etimología, tienen una religión.

Y cuál es la definición de la ‘aqidah según la ciencia que estamos tratando: Lo que hemos dicho antes: Es aquello que cree el corazón, pronuncia la lengua y confirman o certifican los miembros del cuerpo, aunque si queremos darle una definición mas precisa para diferencia de la del lenguaje que acabamos de ver, habría que añadir algo así como: “Aquello que cree el corazón, pronuncia la lengua, confirman (manifiestan) los miembros del cuerpo, basado en pruebas claras y evidentes que no tienen el mínimo atisbo de duda”.

Y esas pruebas y el cómo se adoptan esas pruebas, qué procedimiento se emplea para certificar si son qati’ wurud, es decir pruebas claras y firmes, o si son danhi, plausibles y que no pueden ser tomadas como base para la creencia, es la clave y la llave de todo, y es lo que diferencia a las escuelas de ‘aqidah, y los que estuvisteis en el seminario de Fiqh os daréis cuenta de que en este aspecto es muy similar a las diferencias que existen entre las escuelas de Fiqh.

Entonces esas pruebas claras y evidentes qati’ al wurud, que yufidul yaqin, son el Libro de Allah, y la Sunna del Mensajero, y se añade una mas, que es la llamada Ahkam ‘Aqliyah, es decir, las leyes de la lógica, de hecho esta ciencia, al mantiq o la lógica es la ciencia necesaria y básica para la ‘aqidah. Esto es muy importante saberlo, ya que la ‘aquida, surge como vamos a ver en un momento histórico en el que el Islam está viviendo un proceso muy peligroso y muchas de las bases que antes no se habían siquiera cuestionado empiezan a aparecer, y entonces las dos principales referencias de la ‘aquida de Ahlu Sunna wal Yama’ah, el Imam Abul Hasan al ‘Ashari y el Imam Abul Mansur al Maturidi, que ambos viven en la misma época, entre finales del año 200 y comienzos del 300 de la Hiyra, es decir, prácticamente 300 años después de la llegada del Islam, se dedican a protegerla, mas que a protegerla, a defenderla basándose siempre en el Corán y el Sunna, y mediante pruebas del intelecto, o mejor dicho, mediante argumentos racionales, responden a todas las dudas y defienden la creencia de los ataques a la que es sometida en su época.

Y se suele decir cuando se habla de este tema, que la sharia’, es decir, el Corán y la Sunna son el sol, y el intelecto o la razón, es el ojo, y la visión no es completa, si no se reúnen estos dos aspectos, el ojo y el sol, de modo que si hay un sol esplendoroso que lo ilumina todo, pero no hay un ojo que lo vea, ese sol no sirve de nada, y si hay un ojo que ve muy bien, pero no hay un sol, una luz que lo ilumine, vivirá sumido en la oscuridad.

Este mismo razonamiento es aplicable a la aqida, la verdad no se puede conocer solo con el intelecto, o con la razón, como sostenían los mu’atazilas, de los que hablaremos más adelante, los racionalistas, ni tampoco puedes quedarte solo con el Corán y la Sunna, ya que si no, te conviertes en un Dhahiri, en un textualista, de los que hablaremos también mas adelante. ¿Y por qué hemos mencionado esto? Porque es la clave de todo, y para comprenderlo debemos saber que el Corán, no es un “Libro” dirigido a todo el mundo, lo mismo que el hadiz o la sunna, está dirigido a la gente que tiene intelecto, es decir, la gente que puede comprenderlo con la ayuda de su intelecto.

Por consiguiente, la ciencia de la ‘aqidah, basada en estos dos hombres que hemos mencionado y sus enseñanzas, está estructurada de una forma apologética, es decir que es una ‘aquida que defiende algo, es una ‘aqidah que sabe defenderse, no solo enumeran los dogmas de fé, que es otra de las traducciones que suele dar a esta ciencia, si no que también la defienden. Y lo hacen, porque están en un tiempo en el que es necesario hacerlo, antes no era necesario, porque ese conocimiento, el conocimiento de Allah principalmente estaba presente, no había necesidad de escribir no hablar sobre la ‘aquida; pero llega un momento en la historia del Islam, 300 años después de su nacimiento, en el que ese conocimiento empieza a perderse, empieza a haber una mezcla de asuntos; el Islam se extiende con rapidez, entra en contacto con diferentes pensamientos, entra en contacto con otras formas de vida, -y de ello vamos a hablar un poco mas adelante- entra en contacto con la filosofía griega, y empiezan a plantearse cuestiones que antes no se habían planteado, y es justo en ese momento, cuando estos dos hombres, surgen para defender el correcto conocimiento de Allah, basado siempre, siempre, en el Corán y en la Sunna.

Y esta forma de proceder es algo que se repite en la historia del Islam, cuando algo se está perdiendo, es cuando se escribe sobre ello, es cuando se protege. ¿Cuándo aconseja ‘Umar a Abu Bakr que reúna el Corán? Cuando se empieza a perder y muchos de los compañeros del Mensajero de Allah que lo sabían de memoria mueren o empiezan a viajar y a establecerse en otros lugares, ve la necesidad de reunir todo el Corán en un solo lugar.

Lo mismo ocurre con la ciencia de la lengua árabe, cuando entra en contacto con otras civilizaciones y con otros lenguajes y se empieza a ver el peligro que puede encerrar esa mezcla, se establecen las bases de la gramática de la lengua, lo mismo con la ciencia del Usul al Fiqh, en la época del Imam Ashafii’, lo mismo con el Usul al Hadiz, e incluso lo mismo con la ciencia del Tasawwuf.

A este respecto, Ibn Jaldún hace un análisis muy bueno en el libro sexto de la Muqaddimah, un libro dedicado principalmente a las diferentes ciencias del Islam, que recomiendo a todos los que tengan interés en aprender acerca de este asunto, en el que analiza cómo surgen y cómo se van desarrollando las diferentes ciencias y cómo la mayoría de ellas, tiene su comienzo en ese momento en el que peligra el conocimiento sobre esa ciencia en concreto, y de verdad que si tenéis interés, os aconsejo que lo leáis, especialmente el Capítulo X, que es el que está dedicado a la ciencia de la ‘aquida, o como lo traduce el traductor: La teología escolástica.

Recomiendo que lo leáis, es muy interesante, un poco farragoso, ya solo la traducción de ‘aqidah nos lo muestra, pero si os armáis de paciencia y lo vais desgranando poco a poco, entenderéis un poco mejor lo que representa la ciencia de la ‘aqidah; o el que no quiera armarse de paciencia para leerse el capítulo y no esté para meterse en ese lenguaje tan complejo que usa el traductor, puede prestar un poco de atención a este curso y con el permiso de Allah, tendrá también una idea muy clara de lo que es, lo que representa y la importancia que tiene en nuestro Din la ‘aqidah.

Hemos dicho que a esta ciencia también se la conoce como la ciencia del Tawhid, la ciencia de la unicidad, es decir, la ciencia que estudia todo lo necesario para declarar y afirmar que Allah es el único dios, el dios verdadero y que el resto de seres, no son mas que siervos de Allah. Este conocimiento, que es lo que estamos estudiando, es un conocimiento que portaban todos los Profetas y Mensajeros, todos ellos llamaban al Tawhid de Allah, no hay diferencia en esto respecto a los Mensajeros, nada, todos igual, Allah es Uno y es Único en su esencia, en sus actos y en sus atributos; lo que ocurre es que sus enseñanzas se perdieron, se cambiaron o cayeron en el olvido.

Cuando llega el Mensajero de Allah, esa enseñanza prácticamente se ha perdido por completo, la gente era o bien adoradora de ídolos, como lo era prácticamente toda su gente de quraish, o bien eran cristianos o judíos que habían corrompido mucho de esas enseñanzas del Tawhid; los judíos decían Uzair es el hijo de Allah, los cristianos decían: Isa es hijo de Allah, o incluso decían que era parte de la divinidad.

El Islam llega para eliminar todo eso, para volver a la Unidad de Allah, y esto es realmente la ‘aqidah, este es el conocimiento de la ‘aqidah, el conocimiento de Allah, el conocimiento de la Unidad de Allah.

La ‘aqidah es por consiguiente, lo que nos aporta las herramientas necesarias para poder acceder al conocimiento de Allah, por eso sin la ‘aqidah, o mejor dicho si no hay una ‘aqidah correcta, sana, no se puede llegar a conocer los atributos, así como tampoco se puede acceder al conocimiento de los Profetas y Mensajero, como tampoco al conocimiento del No Visto.

Y ahora volvemos a hacer la pregunta que el ángel Yibril, en el suceso que hemos mencionado previamente le hizo al Mensajero de Allah: ¿Qué es el Iman, qué es la creencia?; respondió diciendo: ‘Es creer en Allah, en Sus ángeles, Sus Libros, Sus Mensajeros, en el Último Día, y creer en el Decreto, tanto si es bueno como malo’.

Ahora hemos podido comprender que esto es la ‘aqidah, es el Imán, el Tawhid, el Kalam, todos nombres que giran en torno a este mismo significado, porque el Iman, es creer en Allah sí, pero qué implica, qué significa, cómo se cree en Allah; para dar respuesta a estas preguntas, la gente de conocimiento, establece esta ciencia, que es la que estamos estudiando en este seminario, la ciencia de la ‘aqidah.

 

SURGUIMIENTO DE LA ‘AQIDAH

Teniendo todo esto en la cabeza puede que alguien se haga la siguiente pregunta, que sería una pregunta algo así como: “Pero vamos a ver, ¿desde cuándo se empieza a considerar todo esto uno ciencia del Islam, y qué necesidad había de considerar esto una ciencia del Din al mismo nivel del Tafsir, el Hadiz, el Fiqh, etc…?

Bien, esta es una buena pregunta, una pregunta muy interesante, pero que realmente si hemos prestado atención a los diez últimos minutos no debería plantearse siquiera. Pero bueno, vamos a tratar de responderla de la mejor manera posible, ya que todo esto entraría dentro del apartado del surgimiento, el establecimiento o la expansión de la ‘aqidah.

Esta claro que en los primeros años del Islam no hay una ciencia llamada ‘aqidah, o tawhid o Kalam ¿por qué? Porque en ese tiempo no había ninguna necesidad de ello. Era revelada una aleya que tenía que ver con la creencia y creían en ella, sin hacerse preguntar, sin filosofear sobre ello, sin debatir ni abrir cuestiones para llegar a comprender el núcleo mas profundo de ello.

No, escuchaban una aleya del Corán que habla de la mano de Allah y ya está, no le daban mas vueltas, no se escribían tratados de la mano de Allah, o cuando escuchaban al Profeta hablar del descenso de Allah en el último tercio de la noche para responder la súplica del que le pide, la cuestión no era cómo descendía o si ese descenso implicaba ir de A hacia B, lo que implica que tiene espacio y lugar y está vinculado entonces a las leyes del tiempo y el espacio; no, no, no. Lo que eso significaba para ellos era, levantarse en el último tercio de la noche para pedir a Su Señor. Y creían en ello así, sin darle mas vueltas, ninguno de ellos preguntó al Profeta: “Oh Mensajero de Allah, ese descenso implica entonces que Allah tiene lugar?” En cambio si le preguntaban: “Oh Mensajero de Allah, y si alcanzo ese momento, si estoy despierto en ese momento, qué, o cómo, le tengo que pedir a Allah?”.

No había tiempo para ello, no estaban dedicados a ello, su anhelo, su intención y su ocupación era seguir el ejemplo del Mensajero de Allah, tras su muerte es el mantenerse unidos en torno a esa cuerda y esa luz que habían recibido transmitirla, pasarla a los demás, es la época de la expansión del Islam.

Además hay otros tres puntos que hay que tener en cuenta y que tal vez nos ayuden a comprender el por qué, en esas tres primeras generaciones, no se entran en este tipo de debates. La primera es que eran una gente sencilla, qué quiero decir con sencilla, que no enfocaban los asuntos desde una perspectiva o una vista filosófica, dándole vueltas y vueltas hasta llegar al punto en cuestión. La segundo es lo que hemos dicho, que eran gente de acción, les importaba la acción, de hecho es conocido que el Imam Malik decía: “No me gusta que se me pregunte sobre asuntos que no implican acción”; refiriéndose con ello a debates largos sobre la mano y la faz de Allah. Y el tercer punto, es el amplio y vasto conocimiento que poseían sobre la lengua árabe.

Y es cierto que hay muchos ahadiz en los que los sahaba preguntaban al Mensajero de Allah acerca de lo halal y lo haram, le preguntaban cómo debían actuar, cómo debían hacer tal cosa, le preguntaban sobre los estados del yaum al qiyamah, sobre el Jardín y el Fuego, sobre las fitnas y lo que vendrá, pero sobre la mano de Allah, sobre su descenso o su faz, no lo hacían, porque no era, no quiero decir que no fuera importante, pero no era un issue para ellos como se diría en inglés. Lo aceptaban tal cual era y lo comprendían tal cual era.

Todo esto se mantiene de esta manera en el tiempo de los sahaba, en el tiempo de los tabi’in también, incluso se preserva en el tiempo de los tabi’tabiin; luego viene el tiempo de los omeyas, que como hemos dicho antes se medio preserva un poco, son gente muy orgullosa de lo árabe y de sus orígenes; y luego ya, con los abbasidas es cuando se desmadra por completo el asunto.

 

HABLAR SOBRE ELLO

Pero debemos ser justos también y esa frase de “se desmadra por completo el asunto” es necesario que la entendamos, ya que realmente es muy interesante porque es lo que nos determina cuando esta ciencia de la ‘aqidah toma cuerpo, toma forma y se empieza a escribir acerca de ella, que es lo que se supone que vamos a tratar aquí.

Son varias las razones que originan este “conflicto” y hay un autor egipcio del 1900 aprox, Ahmad Amin, que tiene una serie de libros que se llaman, Fayru Islam, Duha al Islam y Duhru al Islam en el que trata el nacimiento, la expansión y el establecimiento del Islam; en el segundo, el de la expansión habla de este periodo y de este conflicto y menciona una serie de razones, algunas internas y otras externas que son las que propician el que se haga necesario estructurar la ciencia de la ‘Aqidah.

 

RAZONES INTERNAS:

  1. Las respuestas del Corán. ¿Qué quiere decir esto? Vamos a ver, mucho del Corán son respuestas a casos y situaciones que se dan en el tiempo y el momento del Profeta; incluso cuando habla del Tawhid, del Iman en Allah, en los ángeles, etc… Lo hace como contraposición a lo que hay en ese momento; responde a las preguntas que se hacen la gente de Quraish, responde a las pruebas a la que es sometido por parte de los Judíos, responde a preguntas de gente que niega la unidad de Allah, que niega los mensajeros, que niega la divinidad.

Encontramos que trata con gente que adora a las estrellas como es el caso de Sayiduna Ibrahim y cómo se ha de tratar con ello.

Va dirigido también a gente que divinizaba a Sayiduna ‘Isa, y les muestra lo claro y evidente de su error.

Trata también con gente que adora ídolos, creyendo que esos ídolos les pueden beneficiar y perjudicar, les ofrecen sacrificios, se encomiendan a ellos, etc, etc.

También habla de una gente que niega los Profetas y Mensajeros en general y a Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam en particular, y en el Corán encontramos las respuestas que se dan a ellos y cómo ha de confrontarse este asunto.

También son numerosas las aleyas que hablan de gente que niega la vida después de la muerte, que dicen que Allah es incapaz de volver a dar vida a algo que está muerte. Gente que niega la responsabilidad que tenemos cada uno de nuestras acciones, que niegan el Día de la Rendición de cuentas.

Es decir que en el Corán, encontramos ya un embrión de lo que es la ‘aqidah. ATRIBUTOS MENSAJEROS “FATANA”. Acabar con la resistencia intelectual.

  1. La segunda de las razones internas es la filosofía en el Din. ¿Qué significa esto? Al principio, como hemos dicho, los musulmanes están ocupados en extender la palabra de Allah, no le dan importancia a los bienes de este mundo, su misión mas importante es transmitir y extender la luz que han recibido del Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam.

Pero tras este periodo, se empiezan a acomodar, adquieren riquezas, tienen tiempo y empiezan a hacerse preguntas que nunca antes habían sido planteadas lo cual constituye una fuente de discrepancias y disputas entre ellos, que requieren de respuestas por supuesto, y entonces la gente de conocimiento empieza a plantearse cómo dar respuestas a esas preguntas.

  1. Otra razón es que se encuentran ante situaciones políticas que nunca antes habían sido tratadas ni confrontadas, o mejor dicho, que habían sido tratadas de una manera orgánica, ahora por la expansión que había tenido el islam era necesario establecer unas bases para el futuro, y las discusiones giran en torno al califato entre otras cosas. Y sobre ello dice el Imam Al-Laqqani, el autor de la yauharatu at-tawhid:

“Es obligatorio el tener un Imam (califa) justo que se basa en la sharia’ no en los juicios del intelecto”.

Y el Imam al Bayuri, comentando este verso dice: “Uno de los aspectos que indican la necesidad de que se base en la sharia’ es que la sharia’ contempla los asuntos comunes como el establecimiento de las fronteras, la aplicación de las penas, los asuntos militares, y todo esto no es posible sin un Imam (califa) al que dirigirse en sus asuntos, y esto es lo que comprendieron e hicieron los sahaba una vez que el mensajero de Allah dejó este mundo”.

EXTERNAS

Entre las razones externas que hacen necesario el establecimiento de la ciencia de la ‘aqida hay varias, pero yo solo voy a mencionar una, que es la mas importante y la que espero nos de las claves necesarias para terminar de comprender el por qué se establece la ciencia de la ‘aqidah.

  1. La gran cantidad de gente que entra en contacto con el Islam y se hacen musulmanes que poseían creencias distintas al Islam. Los había judíos, cristianos, adoradores del fuego, sabeos, hindúes, etc. De entre ellos los había con mucho conocimiento de su anterior Din y planteban cuestiones que antes jamás se habían planteado.

Y esto es lo conocido como la segunda gran revolución del Islam o de los árabes, se encuentran ante dilemas intelectuales que no poseen las herramientas necesarias para resolver, el contacto con la filosofía griega, con la lógica aristotélica principalmente, les lleva a tener que dar respuestas a planteamientos referentes a Allah y a la creencia que antes ni siquiera se habían llegado a plantear.

REVOLUCIONES – CONVULSIONES

Antes de seguir pasar al siguiente punto me gustaría hablar de una cosa que a mi personalmente me gusta mucho y que creo que es muy importante para comprender todo esto que estamos hablando de la evolución del Islam, no realmente la evolución, si no el crecimiento y desarrollo que tiene el Islam, y esto son las conocidos como las dos grandes convulsiones que sufre el mundo árabe.

La primera de estas dos grandes revoluciones, es la llegada de la revelación, cuando el Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, recibe por primera vez la revelación y llama a la gente al Islam es algo totalmente nuevo, es una gran convulsión, la gente se quedaba anonadada con lo que oían, e incluso es a través de la revelación que los árabes empiezan a ser conocidos en el mundo, antes eran una tribu de gente desconocida, que lo único que hacían eran poemas muy bonitos y comerciar, y es por la revelación por lo que empiezan a situarse en el mapa y eso es lo que los lanza al mundo.

La segunda gran convulsión es el encuentro del mundo islámico con occidente, el encuentro de la cultura y la tradición, y sobretodo el encuentro con la filosofía griega. Y lo más curioso de este encuentro, es que se quedaron tan asombrados con lo que era filosofía, que a pesar de que los árabes, o mejor dicho los musulmanes, eran los que tenían la fuerza y el poder militar y económico, eran los conquistadores, no barrieron la cultura anterior, no arrasaron con todo como otros ejércitos conquistadores implantado su cultura y su pensamiento, y no lo hicieron por lo asombrados que se quedaron con esa filosofía. Ya que se dieron cuenta de que era una tradición intelectual muy elevada, se empezaron a traducir libros de la filosofía griega al árabe y fue una auténtica revolución intelectual, y eso a pesar, y puede que esto sea lo más curioso, a pesar de que ese mundo, el mundo de la filosofía griega, Aristóteles, Platón, etc, ya había terminado, pero la herencia permanecía viva y cuando los musulmanes la recogieron afecto muchísimo principalmente a la ‘aquida, y ojo, que es que cualquier cosa que se toca o se cambia en la ‘aquida tiene luego muchas repercusiones.

Tened en cuenta que estamos hablando de que esto ocurre con el final de la dinastía Omeya y el principio de la dinastía Abbasida, que es cuando tiene su máxima fuerza este asunto, y no lo tiene con los Omeyas, porque los omeyas aún eran una dinastía árabe, y estaban atados y vinculados al pensamiento y la tradición árabe. Y aunque los abbásidas también eran una dinastía árabe, su fuerza principal, o su apoyo principal provenía de los persas, con lo cual eran mucho más cosmopolitas, y para ellos esa tradición árabe no eran tan importante.

Esta segunda convulsión da lugar a algo que no se había hecho hasta ese momento, que es el intentar adaptar el Corán y la Sunna a la conocida como la lógica aristotélica, y así decían: No no, es que el Islam es racional, con lo que para ellos, el Corán y la Sunna, tenía un valor inferior a la lógica, a la razón, y buscaban la manera de interpretar el Corán para que fuera aceptado por esa lógica aristotélica, por ese razonamiento, o dicho hoy en palabras de hoy en día: A lo “políticamente correcto”. ¿Y por qué lo hacían? Para que se dijera que el Islam estaba de acuerdo a la racional, y esta actitud, establecida por los mu’tazilas, es la misma, que la que siguen hoy en día los modernistas, aunque me atrevería a decir que esta última es peor todavía. Pero lo que nunca, jamás se nos puede olvidar, y lo que es la base para afirmar el papel y el valor del Corán y de la Sunna, es que el Corán y la Sunna son ma’sum, protegidos de todo error o mal, y la razón, el intelecto, gairu ma’sum, no lo es.

En el otro extremo, estaban los literalistas, solo Corán y Sunna, y el intelecto no tiene importancia, no tiene valor, no sirve para nada. Y eso que había hace más de 1000 años, es lo que desgraciadamente vemos hoy en día, en un extremo los “modernistas” que quieren adaptar el Corán y la Sunna a la políticamente correcto haciendo su propia interpretación, y en el otro están los literalistas que rígidos, duros y extremistas, siguen al pie de la letra el Corán y la Sunna, siguiendo su propia comprensión de los mismos.

Y tanto los unos como los otros, a los que no siguen su pensamiento y su creencia, lo acusan de incrédulo con una rapidez asombrosa y una firmeza tajante. Y a estos, a los que tienen este comportamiento que desgraciadamente es tan habitual en nuestros días, y a estos que tantos les gusta el hadiz, olvidan muy a menudo, el magnifico hadiz, en el que el Mensajero, salla allahu alaihi wa sallam, dijo: “Si un hombre le dice a su hermano, oh Kafir, eres kafir, uno de los dos lo es, o bien es como él dice (que la otra persona es un kafir), pero si no, se vuelve en su contra (y es él el kafir).

En medio de este campo de cultivo, de toda esta controversia, de estos debates teológicos, surge la figura del Imam al-ash’ari, del que vamos a hablar un poco sobre su vida, sobre cómo pasa de ser durante de 40 años el gran defensor de la ‘aquidah mu’tazillah para volver luego al camino correcto, el camino del Mensajero de Allah y de los sahaba, y veremos algunas de las bases sobre las que se cimienta su ‘aqidah y que durante mas de 10 siglos se ha estudiado en el oriente y el occidente de la tierra.

¿Quién era este hombre tan importante para nosotros? Este hombre que podemos considerar casi como un héroe, o sin el casi, fue un verdadero héroe porque fue capaz de proteger el Islam, si no hubiera sido por él, y por otros como él, no podríamos decir qué sería hoy el Islam, no sabemos en qué se habría convertido, aunque bueno, algo podemos atisbar con la gente que no sigue la creencia del Imam Al-Ash’ari, la de Maturidi y la de otros imames de Ahlu Sunna wal Yama’ah, y vemos que van convirtiendo el Islam en una religión, no en una forma de vida, cuando sabemos que el Islam es una forma, un modo de vida; y no una religión normal, si no que la están convirtiendo por un lado, en algo que es totalmente privado y personal, y que consiste solo en hacer cinco oraciones a lo largo del día y de la noche, sin que eso tenga ningún tipo de implicación en tu vida, es decir, que eres exactamente igual que otros, eres “progresista”, vas a la moda, haces lo que hacen los demás, aceptas que las mujeres sean imamas en mezquitas de hombres, empiezas a ceder sobre una cosa y sobre otra, y al final el Islam lo conviertes en eso… en una serie de oraciones a lo largo del día y de la noche.

Estos por un lado, pero es que por el otro, tenemos al extremo opuesto, esos que por no seguir una ‘aqidah correcta, no saben lo que es implantar en sus vidas el Islam, no conocen el Corán, no saben quien era el Mensajero de Allah, ni como era su carácter y comportamiento ni lo que implica seguir su sunna, y por eso, aunque digan actuar en el nombre de Allah y de Su Mensajero, aunque digan que siguen la ‘aqidah del “Corán”, realmente lo que son es extremistas literalistas, que han olvidado, o no han sabido nunca lo que es el intelecto, que han olvidado que Allah nos ha dado herramientas para comprender el Corán y la Sunna, y que han olvidado que el Corán está dirigido a quien?: A la gente de intelecto, a la gente dotada de razón, a la gente que es capaz de reflexionar.

Abul Hasan al Ash-ari, el nombre completo de este gran imam era: Abû Al Hassan ‘Ali Ibn Ismâ’îl Ibn Ishaq Ibn Sâlim Ibn Ismâ’îl Ibn ‘Abd-Allah Ibn Mûsa Ibn Bilâl Ibn Abî Burdah Ibn Abî Mûsâ Al Ash’arî uno de los más notables compañeros del Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam.

Abul Hasan nace en el 260 después de la Hiyra, en Basora, que por aquel entonces era una de las ciudades más importantes del Islam, y donde permanecían muchas de las enseñanzas de la gente que había habitado anteriormente esas tierras.

Vive toda su infancia en esa ciudad, donde fue aprendiendo las diferentes ciencias del Islam; a pesar de que su padre era de la gente del “hadiz”, es decir de los literalistas, este quiso que su hijo se educara y aprendiera el mu’tazilismo, ya que era la escuela predominante de pensamiento en ese momento, y además, era la escuela apoyada por los emires, no era la oficial, porque en ese tiempo aún no se había impuesto una doctrina oficial, pero si que era la predominante y la que seguían los emires y sus visires, así que era la doctrina del poder.

Mas adelante si tenemos tiempo analizaremos un poco más en detalle el mu’tazilismo, pero para haceros una idea de lo que es, podemos decir que es la doctrina de la razón, que excluye casi, o pone el Corán y la Sunna a un nivel inferior al propio intelecto. Surge, como hemos dicho antes, cuando el Islam entra en contacto con la filosofía griega y la lógica aristotélica, y entonces lo que pretende es adaptar el Islam, o mejor dicho adaptar el Corán a todo aquello que es concebible con su propio intelecto, o a todo aquello establecido en la metodología de la lógica.

Por eso, ellos niegan que se pueda ver a Allah, no lo conciben con su intelecto, y entonces lo niegan, en otros casos si no lo conciben con su razón lo que hacen es adaptar las aleyas para que encajen dentro de tus parámetros. Otro aspecto importante de ellos, es que para ellos el Corán no es la Palabra de Allah, pues si fuera su palabra Allah tendría que tener boca, cuerdas vocales, etc, ya que el intelecto es incapaz de asimilar que alguien sin boca, ni cuerdas vocales ni los elementos necesarios para hablar pueda expresar palabras, entonces consideran que el Corán no es la palabra de Allah, si no que es una criatura de Allah. Lo mismo podemos decir de las aleyas en las que Allah menciona sus manos, los hadices en los que el Mensajero de Allah, habla del descenso de Allah, etc, etc. Ellos intentan interpretar estas aleyas para poder comprenderlas con el intelecto, estando en el otro extremos los literalistas que dicen: Si si, Allah tiene mano y al decir esto la asemejan a la nuestra, con lo cual asemejan Allah a Sus criaturas, estando nosotros en el termino medio, este tipo de aleyas no las interpretamos, no las creemos de manera literal tampoco, si no que creemos en ellas, pues tenemos un intelecto muy restringido; y un punto muy importante de nuestra ‘aqidah, no indagamos sobre este tipo de asuntos; es una ‘aqidah limpia y fácil, que no entra a discutir este tipo de asuntos, pues de puede acabar cayendo en el error y en el extravío.

Bueno, volviendo al tema, esto es muy por encima el mu’tazilismo, muy parecido al modernismo de hoy en día, pero lo cierto, es que era la doctrina predominante en el tiempo de Abul Hasan. Por eso su padre, viendo su intelecto, su capacidad de oratoria, lo firmemente que se había aferrado al Din, lo manda a estudiar con Abu ‘Ali al Yubbai, que era el gran Sheij de los Mu’tzilas.

Este hombre, al Yubbai, que según algunas transmisiones se convertiría en su suegro, aunque otras dicen que no, marca su personalidad en el joven Abul Hasan. Era un hombre muy rígido, pero con un gran conocimiento, y una capacidad de oratoria que dejaba a todo el que le escuchaba totalmente fascinado, en una conversación era capaz de convencerte de algo que en un principio para ti era inconcebible.

Junto a él pasa gran parte de su vida Abul Hasan, aprendiendo de él, acompañándole como alumno a sus disertaciones, viajando juntos de un lugar a otro, poco a poco, empieza a hacerse cargo él de algunas de las clases de su maestro, le sustituye en otras ocasiones, pues el maestro va viendo que su alumno es un hombre muy perspicaz, que incluso le superaba a él en conocimiento y oratoria, y se terminó convierto en una de las referencias del mu’tazilismo, pues es un maestro en el arte de usar la razón para defender su doctrina.

Pero llega un momento en el que hago cambia en Abul Hasan, algo se transforma en su interior, empieza a tener dudas, era un hombre de gran conocimiento, no solo en la ciencia de la ‘aqidah, también en el Fiqh, en el tafsir, en el hadiz, en la lengua y en el tasawwuf; por eso, cuanto mas se adentra en esas ciencias mas empieza a ver que las piezas no encajan en el rompe cabezas.

¿Qué ocurre para que el Imam Abul Hasan al ‘Ashari, el gran defensor de la ‘aqida mu’tazila, el que parecía que iba a ser el Imam por excelencia del mu’tazilismo, el que durante mas de 40 años fue su gran seguidor y defensor, qué ocurre para que este hombre, empiece con las dudas, cuál es ese click que hace que empiece a replanteárselo todo?.

Al Yubbai, su maestro, enseñaba lo conocido como el sentido racional del sufrimiento de la compensación de Allâh. Lo que este pensamiento mu’tazili estipula es que Allah siempre hace el bien (as-salâh), y debe siempre hacer lo mejor, que es una especie de obligación que tiene Allah de hacer siempre lo mejor, un pensamiento que sabemos que es muy platónico, muy de la antigua filosofía Griega, que dice que el Ser es siembre bueno; cuando en realidad, nosotros creemos que no, que ni es bueno ni es malo, es neutro; puede ser bueno si quiere, y puede ser malo si quiere, pero no está obligado ni predestinado a ser bueno. Y bueno, de esto hablaremos más adelante, ya que es apasionante y clarifica muchas cosas, qué es el bien, qué es el mal, lo que tu consideras bueno es lo bueno, y entonces Allah tiene que hacer eso que tu consideras que es bueno, además, lo que es bueno aquí, puedo no serlo en la india, etc, etc… Esto es As-salah wal as-lah, de lo que hablaremos mas adelante.

Esta es una de las razones como vamos a ver ahora, de que Abul Hasan abandone el mu’ztazismo, la otra es una serie de sueños en los que ve al Profeta Muhammad y que luego narraremos. Entonces Abul Hassan está con su maestro, hablando precisamente sobre este asunto, del bien y el mal, y la “obligación” que tiene Allah de hacer el bien; y Abul Hasan era un hombre que tenía muchísimo respeto a su maestro y le costaba plantearle dudas.

Pero que como hemos dicho ya tenía muchas dudas sobre esos principios de la ‘aqidah muztali ,entonces en una ocasión, armándose de valor y con un respeto exquisito le dice: “Maestro, te voy a hacer una serie de preguntas: qué me dices del caso de tres hermanos, uno de ellos muere adulto habiendo obedecido a Allah, otro muere adulto habiendo desobedecido a Allah, y el otro muere siendo un niño, al que aún no se le juzga ni se tienen en cuenta sus acciones”. El maestro, al Yubbai, dijo: “El primero (el que murió en obediencia) será recompensado con el Jardín pues cumplió con aquello que su Señor le había ordenado, el segundo (el que murió en desobediencia) será castigado con el Fuego pues no fue capaz de cumplir con lo que su Señor le había ordenado, y el tercero no será ni castigado ni recompensado, pues no tiempo oportunidad de obedecer ni de desobedecer a su Señor”. (Este también es un pensamiento mu’tazila, de que está el Jardín, el Fuego, y una morada entre ambas, a la que por ejemplo van los niños y otras categorías de las que hablaremos en otra ocasión).

Y el Imam Al-Ash’ari le dice: “Vale, de acuerdo, pero si el tercero (el niño) le dice: “Oh señor, por qué no me has hecho crecer para que así te obedeciera y pudiera entrar en el Jardín. ¿Qué diría a esto el Señor (Allah)?”. Al Yubbai dijo: “El señor diría: “Yo sabía que si hubieras crecido, me habrías desobedecido y por ello habrías tenido que ir al Fuego; entonces lo mejor para ti (al-aslah) es que murieras pequeño, por eso así lo he decretado”. “Muy bien, dice Al-Ash’ari, pero si el segundo (el kafir que ha muerto en la desobediencia) dijera: “Oh señor por qué no me hiciste morir pequeño para así no entrar en el Fuego?”. Y el Yubbai se quedó con la boca abierta, sin poder responder, ya que si Allah hubiera hecho lo mejor para el siervo, que es a lo que estaba obligado según su doctrina, no habría dejado que creciera. Y así desmontó el Imam al-ash’ari toda la teoría de los mu’tazilas de que Allah está obligado a hacer el bien.

Sumado a esto, en esos tiempo dudas, Abul Hasan, durante un mes de Ramadán, tiene una serie de sueños, que le vienen a confirmar lo equivocada que estaba la escuela mu’tazila y que él debía dejar de defender esas teorías.

Él mismo narra esos sueños diciendo: “Estaba durmiendo en una de las primeras noches de Ramadán, cuando vi al Profeta Muhamamd, salla allahu alaihi wa sallam, en mis sueños, era como si estuviera encadenado a mi pie. Me dijo: “Abul Hasan, ¿escribes hadices?” Si, le contesté. Me dijo: “¿Acaso no has escrito, que yo he dicho que en la Próxima Vida, se verá a Allah con los ojos?”. Si, respondí. “Entonces, ¿por qué no lo dices? ¿Por qué no lo anuncias y proclamas? Si tienes ese conocimiento ¿por qué lo estás ocutando?”. Me excuse diciendo: “Las pruebas de la inteligencia, de la razón, del intelecto, establecen que mas allá del tiempo (que en la Próxima Vida) será imposible ver a Allah con los ojos; yo he tomado esta tradición como interpretación de tus palabras y no lo he interpretado literalmente”. Me dijo: “¿Pero tu no encuentras ninguna prueba lógica que afirme que no Se le podrá ver con los ojos verdad?”. “No, -le contesté- en verdad no encuentro ninguna prueba que lo confirme, pero esa es la doctrina que yo he aprendido de mis maestros”. Entonces me dijo: “Busca pues, y encontrarás diferencias con aquello que crees” (es decir, encontrarás pruebas que van en contra de tu aquida, de la Aquida Mu’tazila”.

Cuando me desperté por la mañana, -continúa narrando el Imam Ash’ari- sentí una gran pena en mi interior, no sabía que pensar ni qué hacer, había sido un sueño verdadero, o había sido todo fruto de imaginación?, así que dejé de lado la ciencia del Kalam (la aquida) y me dediqué a escribir y estudiar sobre el Hadiz, el Corán y el Tafsir, ya que sobre eso, no había dudas.

En las segundas diez noches, volví a ver en mis sueños al Mensajero de Allah, y me dijo: “Abul Hasan, ¿A qué conclusión has llegado respecto a las preguntas que te planteé?”. Respondí diciendo: “Oh Mensajero de Allah, he eliminado el Kalam de mis estudios y me he estoy dedicando al Hadiz, al Corán y al Tafsir”.

Estaba muy enfadado y me dijo: “¿Te digo que hagas algo y tu haces otra cosa? ¿Quién te ha indicado que hagas lo que estás haciendo? ¿Quién te ha ordenado que dejes el Kalam? Yo te he dicho, indaga sobre la ciencia del Kalam y busca respuesta al asunto de la Visión de Allah, pero no te he dicho en ningún momento que abandones el Kalam!!!”.

“Cuando me desperté, estaba aún más afligido que la primera vez. Me dije: ‘Por Allah, no sé qué hacer. ¿Cómo puedo abandonar las escuelas confirmadas por lo que he visto en sueños? ¡Por otro lado, Ay de mí si yo creo de manera diferente a lo que he seguido de Allah Todopoderoso! ¡Pero cuál será la respuesta y la condena de los Mu’tazilas sobre mi si yo hago público lo que he visto y lo que se me ha indicado en mis sueños! “Me quedé reflexionando sobre que debería hacer sin disfrutar del alimento ni la bebida hasta que llego la noche del 27 de Ramadán.

“En esa noche, los habitantes de Basora se reunieron como era su costumbre para realizar oraciones Tahayyud en la mezquita hasta la mañana, para pedir perdón a Allah y hacer duas. Fui para eso. Cuando empecé la oración, un sueño como la muerte se apoderó de mí, no pude hacer nada para combatirlo, me levanté llorando, arrepentido de lo que había perdido por ello. Me fui a mi casa, cuando entré en la habitación, me fui a dormir. Nada más quedarme dormido, vi al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda la paz. Me preguntó: ‘¿Qué has hecho sobre lo que te dije.’

“Yo le respondí:” Oh Mensajero de Allah, ¿cómo puedo dejar una escuela a la que he ayudado y apoyado durante tantos años, una forma de pensar que he aprendido en detalle y sobre la que he escrito y he confirmado, es más, ahora mismo soy uno de los grandes defensores de ella. La gente dirá de mi, ‘Este es un hombre hechizado que abandona las escuelas correctas por sueños”.

Él se enfado muchísimo conmigo y me dijo: “Esto es lo que se decía de mi, que estaba loco, poseído, hechizado. No descuides los derechos de Allah por las palabras de la gente. ¿Acaso crees que esto que te está sucediendo son sueños sin mas? He venido a ti tres veces a lo largo de este mes, y tu te atreves a decir que son sueños. Todas estas excusas no valen para nada, déjalas de una vez!. Deja a la gente, olvídate de lo que digan de ti, no pienses en ellos. Indaga y busca sobre estas cuestiones, la Visión de Allah, el Corán increado, el Decreto, la Resurrección, y si lo haces, Allah tiene poder sobre todas las cosas. Allah te dará las pruebas claras que necesites. Ten cuidado de no escribir con insuficiencia sobre este asunto. Busca las pruebas de lo que te he dicho en el Corán y en la Sunna, y cuando lo hagas, encontrarás pruebas del intelecto que lo certifiquen y corroboren. Esto es lo cierto y lo correcto. No voy a volver a ti después con este asunto”.

Entonces -dice el Imam ‘Ashari- lo comprendí claramente, estas palabras del Mensajero de Allah, salla allahu alaihi wa sallam, me hicieron ver por fin el asunto con claridad, y desde ese día, me dediqué a establecer este camino, esta creencia”. Y por estos sueños, por estas visiones es por lo que el Imam Abul Hasan Al Ash’ari, se separó de los Mu’tazilah y escribió sobre la ‘aqida del Mensajero de Allah y las primeras generaciones, la aquida correcta de Ahlu Sunna wal yama’ah.

Tras esta serie de sueños y las preguntas que le hizo al Yubbai, se separó definitivamente de su maestro y de la doctrina que durante tantos años había defendido y anunció públicamente su ruptura con el mu’tazilismo. Un viernes, ante un pueblo reunido en la mezquita central de Basora, se levantó después de la oración y dijo en voz alta:

‘Oh gente, (…) he sostenido antiguamente que el Corán era creado, que era una criatura de Allah, que los ojos de los creyentes no verían a Allah jamás, que éramos los creadores de nuestros actos, que Allah está obligado a hacer el bien, que nuestro intelecto dictamina qué es lo correcto y qué no lo es. Ahora, vuelvo hacia la verdad. Renuncio a estas tesis y tomo la resolución de refutar las doctrinas mu’tazili y de exponer su infamia y su mentira!.

Se cuenta que en el momento en el que hizo esto, para mostrar que se había definitivamente apartado de su antigua creencia, se quitó la ropa que llevaba y tiró todos sus libros de tendencia mu’tazili que había escrito antiguamente. Así, el antiguo discípulo de Al Jubbâ’i se volvió contra sus antiguos compañeros, y su conocimiento profundo de las tesis mu’tazili hizo de él un adversario temible.

Desde ese momento, el Imam al-Ash’ari se dedicó en cuerpo y alma a defender la ‘aqidah correcta y a desmontar una por una todas las bases de la ‘aqidah mu’tazilah.

Para llegar hasta esto, la metodología del Imâm siguió una lógica articulada alrededor de 6 ejes:

El primer eje es el del inventario de todas las tesis y doctrinas islámicas que están tratadas en el contexto de la controversia teológica. Es en su obra maestra (Maqâlât Al-Islâmiyyîn Wakhtilâfât Al-Musallîn = Las Doctrinas islámicas y sus Divergencias), realmente esta obra es una verdadera enciclopedia de las sectas islámicas, a la que el Imâm Abû Al-Hasan Al-Ash’arî consagró esta primera etapa descriptiva.

Explicó, entre otros, cómo la cuestión de la sucesión del Profeta (salla Allahu ‘aleyhi wa sallam) dio luz a varias sectas musulmanas, como los jariyi, que provenían de los desiertos de tierras iraquíes, afirman que el pecado, el acto de transgresión, sea el que sea (otros menos extremistas dicen que solo las grandes malas acciones), hace salir del Islam, o como los Shî`i que defienden la doctrina del imâmat, de los Murji’i que, contrariamente a los Khâridji, pretenden que el pecado no altera la fe, y que los actos de transgresión no tienen ninguna vinculación con el Imam, de la yabriyyah que sostienen que el hombre no tiene ninguna margen de libre arbitrio y que está enteramente predestinado, con lo cual sus acciones apenas tienes valor, o los qadariyyah que rechazan por completo la idea del Decreto (qadar) y que pretenden que el hombre es un ser que se auto-determina, y que es el único creador de sus actos, en el que el “destino” o el decreto no juega ningún papel.

El segundo eje es el de la clasificación metódica de todas estas doctrinas desviadas. Estas son consideradas en el contexto histórico y estudiadas de tal manera que podamos sacar de esto las grandes familias doctrinales. El Imâm Al-Ash’arî dividió así las sectas islámicas en diez grandes categorías: los Shî`i, los Jariyi, los Muryi’i, los Mu`tazili, los Jahmi, los Dirâri, los Husayni, los Bakri, los Sunni y los Kilâbi.

El tercer eje es el del estudio de las implicaciones de cada doctrina, y sabed que cualquier cosa que cambias en la ‘aqidah tiene una gran repercusión, tanto interna como externa, tanto a nivel individual como social y político, esto lo hizo a partir de sus postulados de principio, de sus bases, sobre las diferentes cuestiones que habían tratado. El Imâm Al-Ash’arî citó así las opiniones de cada una de estas diez sectas o doctrinas, mencionando también las divergencias que podían existir en el seno de una misma corriente. Se extendió particularmente sobre la secta mu’tazili, a la cual consagró la mayor parte de su obra, ya que como sabemos, era uno de los hombres que más conocimiento poseía sobre esa doctrina.

El cuarto eje es el de la evaluación racional de la exactitud y de la consistencia de estas diferentes doctrinas.

El quinto eje, que probablemente sea el más importantes, es el de la respuesta a sus extravíos. Es decir, que una a una, enumera todas las respuestas a sus desviaciones.

El sexto y último eje es el del establecimiento por el Imâm Abû Al-Hasan Al-Ash’arî de su propia doctrina, que es una síntesis de la doctrina sunni.

Entonces, lo que hace el Imam al Ashari es:

  • Citar todas las doctrinas desviadas existentes en su tiempo, hace un inventario.
  • Hacer una clasificación de todas ellas, según el contexto histórico y el lugar de nacimiento y de propagación.
  • Estudiar las implicaciones de cada una de estas doctrinas.
  • Evaluar racionalmente la exactitud y el error de dichas doctrinas.
  • Dar respuesta, punto por punto a cada una de estas desviaciones.
  • Una vez hecho todo esto, escribe él su propia doctrina, que realmente, si hablamos con propiedad no es su doctrina, si no que es la ‘aqidah del Mensajero de Allah y de las primeras tres generaciones de musulmanes.

Realmente este es uno de los periodos, o uno de los sucesos más importantes en la historia del Islam, por primer vez se aclaraba todo, se ponían los puntos sobre las íes y se daba respuesta a asuntos que durante algunos años ya, estaban desviando a los musulmanes y estaban empercudiendo el entendimiento y comprensión del Islam.

Se había casi iniciado una guerra intelectual, si queremos llamarla así, pero que realmente no era intelectual, si no que era vital, a un lado del ring estaba el Imam al Ash-‘ari, al otro los que hasta hace muy poco habían sido sus maestros y compañeros de doctrina, y esta tal vez era una de las grandes ventajas del Imam al Ash’ari, conocía perfectamente todos y cada uno de los puntos fuertes y débiles de sus enemigos y por ello fue capaz de enfrentarse a ellos y derrotarlos.

Vamos a pasar a ver ahora algunos de los puntos esenciales en los que el noble Imam Abul Hasan al Ash-‘ari se opone a la ‘aqidah muztazili y así conoceremos un poco mejor las bases sobre las que se cimienta esta ‘aqidah considerada desviada:

  • El conocimiento, la palabra, la vista… son atributos de Allâh, según Al Ash’ari, es decir, que son parte de los atributos de Allah. Los Mu’tazili, al contrario, declaraban que Allah no tenía atributos distintos de Su esencia, que tenía una esencia, pero a parte de eso no poseía atributos. Y esto lo trataremos en detalle cuando hablemos de los distintos atributos de Allah y sus categorías. Que será con el permiso de Allah en futuros seminarios
  • La interpretación de las expresiones Coránicas: la mano, la faz de Allah tienen el sentido de «gracia», «esencia», según los Mu’tazili. Aunque Al-Ash’arî afirma que no había significación material, física… pero sostenía que estas expresiones eran atributos reales cuya naturaleza exacta queda desconocida, y sobre los que no es necesario hacer mas indagaciones.
  • Las opiniones de los Mu’tazili y de Al-Ash’arî divergían también respecto a la creación del Corán. (los ash’ari creen que el Corán es la palabra de Allah y no una criatura). Para los Mu’tazili, el Corán es una creación de Allah mientras que para Al-Ash’ari, el Corán, atributo eterno, no puede ser la creación de Allah, es decir que no puede considerarse una criatura de Allah: es sencillamente Su palabra.
  • Contrariamente a los Mu’tazili que declaraban que no se podía ver a Allah en el sentido literal del término, o que tal vez si se podía pero eso implicaría que fuera de natura corporal y limitada; Al Ash’ari sostenía que la visión de Allah en el más allá era una realidad cuya manifestación queda misteriosa, y sobre los que no es necesario hacer mas indagaciones.
  • La realidad de la elección en los actos humanos, qué son los actos humanos, hasta qué punto los actos de los humanos se tienen en cuenta: Los Mu’tazili daban una gran importancia al libre albedrío, para ellos el ser humano tiene la capacidad total de hacer lo que desee. En cuanto a Al Ash’arî, insistía sobre la omnipotencia de Allah. Según él, los acontecimientos, buenos o malos, dependen solamente de la voluntad de Allah. Es a la vez el creador de las acciones de los hombres y de su poder de actuar en todas circunstancias (esto constituirá más tarde la doctrina de la “adquisición” (kasb) en la Ash’ariyya). Y este tema, es también realmente interesante, el tema del kasb, de la adquisición, de las acciones, y llegado el momento, también hablaremos de ello en detalle.

El Imâm Abû Al-Hasan Al-Ash`arî respondió de esta manera a las polémicas provocadas por los unos y los otros, de esta manera pudo argumentar punto por punto todas las desviaciones que la ‘aqidah estaba sufriendo en esos primeros siglos del Islam, en los que como ya hemos repetido en más de una ocasión, cuando entra en contacto con otras culturas y otras formas de pensamiento, los debates se suceden unos a otros.

Abul Hasan refutó las escuelas teológicas extraviadas con sus propias herramientas intelectuales, es decir que lo que hizo fue usar las herramientas de los mu’tazila para desmontar sus argumentos y mostró que sus posiciones eran racionalmente y lógicamente insostenibles.

Fue alrededor suyo y alrededor de otro de los grandes héroes de su tiempo, el Imâm Abû Mansûr Al-Mâturîdî, que se unieron la gran mayoría de musulmanes, los cuales le apodaron, con toda la razón, el Imâm de los Sunni. Uno de los grandes logros del Imam Abul Hasan fue precisamente ese, que consiguió unir a la mayoría de los musulmanes, y el segundo gran logro fue que tuvo la capacidad de unir la potencia y la importancia de la razón y el intelecto con la autoridad de la revelación; y esto es realmente la ‘aqidah asha’ri: revelación e intelecto, el Corán y la Sunna y la razón.

Muchos sabios musulmanes a lo largo de los escritos han escrito biografías del Imâm Al-Ash`arî, presentándole como el campeón, o como el gran defensor de la ‘aqidah auténtica que desarticuló por la fuerza de la razón todas las innovaciones desviadas que existían en su tiempo.

Entre estos sabios, podemos citar el Imâm Ibn `Asâkir, el Imam Ibn Kathir, Ibn Jaldun en su Muqaddimah, el Imam Tayuddin As-Subki, el Imam Al Jatib al Baghdadi que en su célebre libro, La historia de Bagdad, dijo: “Los mu’tazilah habían levantado la cabeza (es decir su doctrina estaba expandida) hasta que Allah hizo aparecer a Abul Hasan Al-Ash’ari que les relegó a la nada”.

Abû Al-Qâsim ‘Alî Ibn Ismâ’îl Al-Quchayrî (muerto en 465 H / 1072 JC) que afirmaba:  ‘[…] que Al Ach’arî era un imâm entre los imâm de la gente del hadîth, y que su escuela era la del hadîth (cuando aquí hablamos de Hadiz nos referimos a aquellos que siguen la ‘aqidah del Mensajero de Allah); y se expresó sobre los fundamentos dogmáticos por la vía de la gente de la Sunna, y refutó los heréticos y los innovadores, así, era para los Mu’tazili, los Shi’i y los innovadores un sable afilado sacado de su vaina’.

El imâm Adh-Dhahabî (muerto en 748 / 1347 JC) dijo acerca del Imam al Ashaari:  ‘Era un hombre que tenía una inteligencia excepcional y una soltura en la comprensión’. Añade también: ‘Su inteligencia era prodigiosa, destacó en las ciencias, hizo buenas obras, era sincero en su adoración, no le interesaban los bienes de este mundo, y la mayor parte de sus escritos muestran claramente la amplitud de su conocimiento’.

El Qâdî Abû Bakr ibn Al-Bâqillânî (muerto en 404 H / 1013 C) dijo de él:
‘Mis mejores momentos son en los cuales logro entender la palabra, los escritos de Abul Hassan’.

Y As-Subkî (muerto en 771 H / 1369 JC) dijo: ‘ […] Después del imâm Ahmad ibn Hanbal, el más eminente de la gente de la Sunna es Abû Hasan Al Ach’arî, y su creencia es la creencia del Imâm Ahmad, no hay ninguna duda sobre esto, es lo que expresó claramente el Imâm Al Ach’arî en sus escritos […]’.

Este hombre, al que estos grandes hombres de conocimiento encumbran y elogian, es el que nos ha dejado el legado que nos protege, un legado que está basado en la revelación protegida, pero que no deja de lado en ningún momento el intelecto iluminado, es la creencia que reúne las dos cosas, la creencia que es al mismo tiempo literaria y racional, la creencia del Mensajero de Allah y sus nobles compañeros.

La ‘aqidah que defendió y extendió el noble Imam Abul Hasan al Ash’ari, al que pedimos a Allah que extienda su pecho en su tumba, que le recompense por haber protegido el Islam, y que le permita reunirse con aquel que le indicó que le hiciera, su amado Profeta Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, en el lugar más elevado del Jardín, y te pedimos oh Allah que nos hagas estar a nosotros con ellos.

AQIDATU SALAF ASLAM – AQIDATUL JALAF A’LAM

Vamos a pasar ahora a tratar un tema que es de vital importancia y que es otra de las bases de las ‘aqidah , que en lengua española sería la epistemología, que es la parte de la filosofía o de la teología que estudia el cómo podemos conocer, de qué manera adquirimos el conocimiento y cuáles son las vías de la adquisición del conocimiento, no su mecánica, que eso sería mas bien la psicología o algo así; es el estudio de cómo podemos conocer.

Lo primero que debemos tener claro para abordad este asunto es la existencia de dos mundos, el mundo del No-visto y el mundo del Visto. El mundo en el que vivimos, el mundo que nos rodea y el mundo que desconocemos no tienen un solo patrón, no tienen unos mismo parámetros.

Vamos a tratar de explicar esto, ya que como hemos dicho, es un aspecto clave en la ciencia de la ‘aqidah. El universo está compuesto de muchísimos aspectos, algunos de ellos son perceptibles con los sentidos y otros no podemos abarcarlos ni percibirlos con nuestros sentidos. Aquello que si podemos percibir con nuestros sentidos es lo conocido como los aspectos palpables o materiales, o dicho de una manera técnica, es el mundo empírico o el mundo sensorial.

Por otro lado tenemos el mundo del No-visto, el mundo del gaib, cuya definición técnica –y siento ser tan “técnico” pero es el que tema lo requiere- es aquello que no podemos percibir con nuestros sentidos. Hay mucha gente que piensa que el gaib, el no-visto, es un mundo metafísico donde moran los yines y los ángeles, un mundo escatológico, y es cierto que es verdad, pero no es todo. Lo que está ocurriendo ahora mismo en la cocina, que no estamos viendo ni percibiendo no escuchando, para nosotros, que estamos aquí sentados, es gaib, es no visto. Es decir, que el gaib es algo muy cercano a nosotros. Y cualquiera que haya leído a Kant, en espacial su libro de Crítica a la razón pura, verá que aborda y trata este tema, ya que es un tema fascinante.

Tal vez el ejemplo mas claro de esto sea nuestro propio espíritu que está dentro de nuestro cuerpo, no lo escuchamos con nuestros oídos, no lo vemos con nuestros ojos, no lo saboreamos, no lo olemos ni lo palpamos, pero creemos en él, en que está presente dentro de nosotros. Creemos en él por su acción en nosotros mismo y este es un conocimiento primario, obvio e intuitivo que no precisa de ninguna prueba. Pero que es parte del no-visto. Dentro de esto, entrarían también fuerzas y aspectos como la gravedad, la gravedad de la luna que crea las mareas, y que aunque yo no lo vea, aunque no la sienta, tiene un efecto en el entorno. Es decir, que el gaib tiene un efecto, una repercusión constante en el visto. Esto es vital comprenderlo, no son solo los ángeles los yines, el Jardín y el Fuego, está tremendamente cercano a nosotros.

Y esto, como todos sabemos, es algo que está mencionado en el Corán, los dos mundos, el mundo del visto y el mundo del no-visto. Y Allah es el conocedor de ambos.

¿CÓMO ADQUIRIR ESTOS CONOCIMIENTOS?

La adquisición del conocimiento del gaib, un conocimiento plena, total, absoluto y certero, en el que no haya lugar para la duda, es mediante la revelación que Allah hizo descender sobre Sus Mensajeros y que nos ha llegado de manera veraz y fiable con una cadena de transmisión numerosa. Aunque es cierto también que el ser humano puede llegar a adquirir parte de este conocimiento aunque nunca alcanzaría el grado de certero, mediante la reflexión y la experiencia. Con los avances de la ciencia se ha llegado a adquirir conocimiento del gaib que antes se desconocía, como ver los microbios con microscopios, etc.

Y bueno, la adquisición del conocimiento del visto, se adquiere mediante la experiencia, la reflexión, la observación, la ciencia exacta, etc.

LOS MENSAJEROS TIENEN MAYOR CAPACIDAD DE PERCEPCIÓN – EL GAIB ES SHAHID Y VICEVERSA

Ahora bien, llegados a este punto es necesario hacer una aclaración y la vamos a hacer respondiendo a una pregunta, que sería: ¿de dónde se obtiene el conocimiento de la ‘aqidah?

Para responder a esta pregunta lo que hay que hacer es ver cuáles son las categorías del conocimiento estipuladas por la sharia’, mejor dicho, las categorías de estados por las que atraviesa una “cosa” hasta convertirse en conocimiento. Y son cinco cosas:

1: ‘Ilm, conocimiento certero. Que es el juicio que no admite cambio, con una prueba firme bien de la revelación, de lo sensorial, del intelecto o del ‘adah, de la costumbre, de la repetición.

2: Dhan: Plausible, factible, verosímil. Es el juicio no certero pero que tiene una prueba que hace que en la mayoría de ocasiones ocurra de esa manera.

3: Shak, dudoso, incierto. cuando uno considera que las opciones están al cincuenta por ciento.

4: Wahm, implausibilidad. Que sería el contrario de la segunda categoría. Y es cuando el asunto en cuestión es poco probable.

5: Ignorancia: la cual se divide en dos:

  1. A) (Yahl) No hay conocimiento en absoluto es decir, que uno no lo sabe y es consciente de su propia ignorancia.
  2. B) (Yahl murakkab) Ignorancia compuesta, que es la peor, que es aquel que no sabe algo y se cree que lo sabe, aunque en realidad no lo sabe.

Tenemos entonces 4 fuentes de las que se obtiene el conocimiento.

  • Jabar Mutawatir: El conocimiento mediante la transmisión o información verídica. Como por ejemplo, nuestro conocimiento de que la ciudad de Madrid existe, que aunque no hayamos estado, es tanta la gente que nos ha hablado de ello que no podemos considerarlo falso. Aquí entraría por supuesto, el Corán y la sunna.
  • Mediante el intelecto y la reflexión. Como por ejemplo que el mundo es “nuevo” o como por ejemplo que todos los ángulos de un triángulo forman 180 grados. Aquí entrarían por ejemplo las ciencias matemáticas.
  • Mediante la repetición y la experiencia. Por ejemplo que la aspirina cura el dolor de cabeza o que el hielo hace que esta agua se enfríe.
  • Y la cuarta y última es el ilham, lo que solemos llamar como inspiración, que mas que conocimiento es un don que tiene alguien para hacer algo. Como por ejemplo un curandero, que sin haber estudiado medicina, es capaz de curar por un conocimiento que posee y que Allah le ha inspirado.

Entonces la última, la de la inspiración, vamos a quitarla del miedo, porque hay una gran discrepancia respecto a que si puede ser tomada como base o no; aunque en lo que n hay duda es que respecto al Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, si que es aplicable. Nos quedan 3, transmisión verídica, intelecto y experiencia.

Entonces y esto es la clave de todo y es el por qué lo he querido mencionar a pesar de que pueda ser un poco engorroso; para obtener el conocimiento de la ‘aqida solo pueden usarse la primera y la segunda categoría. Entonces para nosotros, la fé no es ciega. La fe, la creencia ha de tener una prueba firme, ha de ser categórico y no se puede cambiar. No es válido afirmar algo de esta ciencia basándose en probabilidades, ni en dudas ni en incertidumbres. Ni siquiera en experiencia.

Una vez que nos ha quedado todo esto claro, de lo que me gustaría hablar ahora es, o mejor dicho, lo que me gustaría es responder a la siguiente pregunta: “¿Qué es lo que una persona responsable según la shariah está obligada a creer?.

Lo primero para poder responder correctamente a esta pregunta, es saber quién es el responsable, quién es el mukallaf en árabe.

El mukallaf, el responsable, según la sharia’ del Islam y los ulamas es: “la persona obligada a cumplir con los mandatos de la sharia’ al mismo tiempo que se aleja de sus prohibiciones”, y es aquel que obtendrá recompensa si cumple con lo obligatorio y se expondrá al castigo si no lo hace, y esta persona es la que reúne tres condiciones: El Bulug (la pubertad), el intelecto y que le haya llegado o haya recibido la llamada del Islam.

Vamos a explicar estos tres puntos, pues es importante conocerlos bien; pero antes de eso, debemos decir que hay algunos ‘ulamas que añaden una cuarta condición que es: Salamatul Hawas, la sanidad de los sentidos, o el ser poseedor de las sentidos. ¿Cuáles son los sentidos del ser humano? El gusto, el olfato, el tacto, la vista y el oído.

Pues bien, los tres primeros, gusto, olfato y tacto, no se tienen en cuenta en este sentido, es decir, que si una persona no tiene gusto, o no tiene olfato, no pasa nada, en el sentido de que no deja de ser responsable según la sharia’, en cambio los otros dos, o mejor dicho, poseer uno de los otros dos, bien la vista o bien el oído, si es necesario.

Por lo tanto, si una persona de nacimiento, nace sin vista y sin oído, o pierde esos dos sentidos antes de alcanzar la pubertad, no se considera responsable según la sharia’ cuando reúna las otras tres condiciones, si nace ciego y sordo, entonces, aunque haya alcanzo la pubertad, le haya llegado la llamada del Islam y sea cuerdo, no se considera mukallaf.

La primera de las cualidades es al Bulug, lo que solemos traducir como pubertad, aunque realmente no es la pubertad, si no que lo realmente significa es la madurez, haber alcanzado la madurez física y mental; y esto tiene unos signos según los médicos, los más importantes de ellos son tener poluciones nocturnas, lo que en árabe se llama el Ihtilam, tanto en el hombre como en la mujer, y en el caso de la mujer en concreto el haber alcanzado la regla.

Otros ulamas, como en el caso de Ibn ‘Ashir, mencionan también el nacimiento del vello púbico, la partición del huesecillo de la nariz, el cambio de la voz, y si ninguno de estos signos está presente, entonces cuando una persona ha alcanzado los 18 años de edad, otros dicen 15, otros 16, otros 17, ya se considera a esa persona Balig.

Y en el momento en el que una persona es Balig (si reúne las otras condiciones del Islam, de la cordura y de no ser ni sordo ni ciego) entonces esa persona ya es considerado Mukallaf, responsable según la sharia’ del Islam. ¿Y por qué el límite es la pubertad? Porque antes de la pubertad ni el intelecto ni la capacidad de percepción se han completado en el ser humano.

Esto no quiere decir, que hasta ese momento haya que dejar a los niños libres sin enseñarles nada, no, eso es un error, es bueno que aunque aún no haya alcanzado la pubertad, se le enseñen principalmente tres cosas, el Salat, con lo que ello conlleva de la purificación, los tiempos del salat, etc… Los principios de la ‘aqidah, de una forma sencilla, no entrar en las pruebas detalladas de la existencia de Allah, por ejemplo, que eso incluso con 40 años sigue siendo complicado de entender, pero si el ir poco a poco, enseñándole algunos de los atributos de Allah y de los Mensajeros, y por último, es bueno también, que aunque el niño o la niña no haya alcanzado la pubertad, enseñarle qué es halal y qué es haram, por ejemplo enseñarle que el cerdo está prohibido y que la carne de vaca si se puede comer, enseñarle que no se puede robar, que no se puede mentir, y todo aquello que tiene que ver con su día a día.

A este respecto, hay un párrafo muy bonito del Imam al Gazali, de su obra Ihyá Ulum Ad-Din en la que nos habla de esta etapa del niño, cuando ya tiene la capacidad de comprender ciertos aspectos, pero que todavía no ha alcanzado la madurez ni la pubertad, dice al Gazali, que Allah esté complacido con él:

“Has de saber que el camino en la educación de los niños es uno de los asuntos más importantes y trascendentes. Los niños son algo que ha sido confiado a sus padres y su corazón puro es una joya valiosa y cándida, desprovista de toda inscripción (o grabado) y forma que admite todo lo que se graba y se inclina hacia todo aquello a lo que se le inclina, de manera que si se habitúa al bien y lo conoce, se formará en él y será feliz en este mundo y en el otro, y compartirá su recompensa su padre y todo el que le haya enseñado y educado, pero si  se habitúa al mal y es desatendido como las bestias, será desgraciado y se perderá, y la carga estará en el cuello del responsable de él y su tutor”.

La segunda condición hemos dicho que es la cordura, la razón, el intelecto, el ‘aql en árabe. El ‘aql es la capacidad de comprensión, la capacidad de comprender el verdadero significado de las palabras, no que el niño te diga que si y ya está, si no que ha de comprender de verdad lo que le estás diciendo, por lo que el que tiene algún tipo de retraso o de minusvalía de entendimiento y de comprensión, no es considerado responsable según la sharia’ del Islam; aun al igual que en el caso del niño que no ha alcanzado la pubertad, es bueno enseñarle los principios del salat, de la ‘aqidah y del comportamiento.

Y la tercera condición es muy interesante, y es el haber recibido la llamada del Islam, el haber recibido el mensaje, bulug ad-da’wah. Bulug Ad-dawah es tener el conocimiento de que Allah ha enviado a un Mensajero a la humanidad cuyo nombre es Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam. Un hombre que encarnaba en sí mismo las nobles cualidades de carácter y de comportamiento, un hombre al que Allah entregó una serie de milagros y sucesos fuera de lo normal con los cuales certificaba que él era un mensajero enviado por Allah, un hombre que llamó a la gente a creer en Allah, solo y sin asociado y que les llamó a obedecer sus mandatos y alejarse de sus prohibiciones.

Aquel al que no le haya llegado este mensaje, no se le pide, no se le ordena, no se le exige que se aferre al Iman y no será castigado en la próxima vida. Entre ellos están los Ahlul Fatrah, la gente del interim, es decir la gente que murió antes de la llegada de Muhammad y que no recibieron el Mensaje de un mensajero anterior a él, salla allahu alaihi wa sallam.

También el que nace siendo sordo y ciego, ya que él no puede acceder al conocimiento de que Allah envió a Muhammad y por eso, como hemos dicho antes no es considerado mukallaf, porque no ha recibido la llamada. Y la prueba, para aquellos que exigen pruebas, de que el haber recibido el mensaje es una condición para ser considerado mukallaf, la encontramos en la surat al Isra, cuando Allah, subhanahu wa ta’ala dice: “Y no castigamos sin antes haber enviado un Mensajero”.

Entonces, basándonos en esto, podemos afirmar que quien muere antes de haber llegado a la pubertad no será castigado. Quien nace con una minusvalía intelectual no será castigado, quien nace sordo y ciego no será castigado y quien muere sin haber recibido el mensaje no será castigado, y todo el que no es castigado, por el favor y la misericordia de Allah, entrará en el Jardín.

Este responsable qué es lo que tiene que hacer, cuál es su primera obligación, como dice Ibn ‘Ashir: Awalu wayibin….o como dice el autor de la Yauharu At-TawhidFa kullu man kallafa shar’an wayaba – ‘alaihi an ya’rifa ma qad wayaba; lillahi wal yaiza wal mumtania’ – wa mizlu dha liruslihi fastamia’.

El primer conocimiento obligatorio que todo responsable debe adquirir es el conocimiento de Allah y de Sus Mensajeros, mejor dicho de los atributos de Allah y de Sus Mensajeros, según lo transmitido, o según lo establecido en las adillas, y con cuando hablamos de adillat nos referimos siempre al Corán, a la Sunna y al Iyma’.

TAHSIN AL ‘AQLI WA TAQBIH

Y antes de entrar a hablar de esos atributos obligatorios, posibles o inconcebibles, que eso será materia para otro u otros seminarios, vamos a hablar de un aspecto que es de vital importancia, que es el papel del intelecto y de la sharia’, hasta qué punto seguimos nuestro razonamiento o hasta qué punto nos aferramos a la ley relevada por la sharia’ y como ya hemos mencionado antes, este es el principal aspecto que separa a las diferentes doctrinas de la ‘aqidah, es el tema llamado como el “Tahsin al ‘Aqli wa Taqbih”; y ciertamente es un tema interesantísimo.

Pues este tema es la gran división, es el gran caballo de batalla entre las diferentes escuelas, el papel del intelecto y el papel de la revelación, el ‘aql y el naql, qué rol juega cada uno, está por encima la revelación, está por encima la razón, el juicio, el intelecto, es una combinación de ambas¿. Y lo cierto es que el intelecto tiene que jugar algún tipo de papel, no podemos obviar el intelecto ya que es una condición para ser responsable, ser mukallaf, pero cuál es ese papel.

Y de esto, del rol del intelecto ante la sharia’, si tiramos poco a poco del hilo, vemos que es de donde surgen todas las “sectas” del Islam, los modernistas, los mu’tazila, los wahabís, el salafismo, todo ello tiene su origen en este punto, unos porque se olvidan por completo del intelecto y otros porque se olvidan por completo de la sharia’ y como tantas veces hemos repetido, el mejor camino es el camino del medio, ese es el camino de Ahlu Sunna wal yama’ah y es el camino de entre otras, la escuela ash’ari.

Por consiguiente afirmamos que la sharia’ es la fuente de los principios legales. Esto quiere decir que todas las leyes de nuestra creencia y de nuestro Din, están basadas en la sharia’ única y exclusivamente. Lo que nuestra sharia’ hace obligatorio es obligatorio, y lo que prohíbe está prohibido.

Antes de la llegada de la sharia’, los actos no se categorizaban como prohibido, o permitido, u obligatorio según los parámetros de la sharia’; sí se podían categorizar los actos con estos atributos, pero era de una forma o de una ley social, no de una ley revelada, que es lo que realmente es la sharia’, se categorizaban mediante lo considerado como bueno por el tiempo y la sociedad en la que estabas.

Y es que el intelecto sano del ser humano puede en ocasiones hacer buenas ciertas acciones, como por ejemplo el buen trato a los padres y despreciar algunas acciones como el maltrato hacia los padres; esto es un intelecto sano; del mismo modo que ese intelecto sano, es capaz de cuando mira el universo y reflexiona sobre él, percibe que este orden maravilloso necesita de un creador, aunque desconozca sus atributos, pero algo que reside en su intelecto y percepción, le dice que hay un creador y que es imposible que se haya creado todo de la nada y por azar.

Sobre esto no hay duda, y todo lo que nuestro intelecto sano nos llama a hacer, es encomiable, y si se hace, será siempre bueno. Pero lo importante que debemos saber que es cuando decimos: “Esta es una obligación de la sharia’”, lo que realmente estamos diciendo es: “Si la persona hace esta acción será recompensada por Allah”, y cuando decimos: “Esa acción está prohibida en la sharia’ del Islam”, lo que realmente estamos diciendo es: “Esa persona merece ser castigada por el acto prohibido que ha cometido”, y lo mismo con el resto de las acciones y el resto de las categorías.

Entonces si afirmamos esto, lo que realmente estamos afirmando es que todos los principios legales están basados en la sharia’, y que todo lo que ha prohibido, está prohibido, todo lo que ha permitido, está permitido, lo indeseable es indeseable, etc. Por lo tanto, y esto es lo realmente importante, el que el intelecto antes que la sharia’ dictamine que una acción es buena, puede hacerlo, pero no tiene ninguna vinculación con la recompensa en la próxima vida y si el intelecto antes de la sharia’ dictamina que una acción es mala, puedo hacerlo y podemos seguir nuestro intelecto, pero eso no tiene vinculación con el castigo en la próxima vida.

Fijaos lo maravilloso que esto, lo que nos está diciendo o lo que estamos diciendo es que, no es que los intelectos no puedan entender y dictaminar qué es lo que es correcto o incorrecto hacer, o incluso qué es lo que correcto o incorrecto de creer; pero aun conociendo eso, es decir, aunque nuestros propios intelectos nos lleven a ese resultado, ya sea en creencia o en acción, si no va de acuerdo a lo establecido por la sharia’ no podemos hablar de recompensa ni de castigo.

Esto implica el creer en la próxima vida por supuesto, una vida en la que estará el Jardín y el Fuego, implica creer en el no visto e implicaría una serie de aspectos muy interesantes a estudiar, por ejemplo, y lo digo solo como idea eh, como una exposición de lo que esto implicaría, que nadie malinterprete mis palabras ahora y diga: “no no, es que en la sharia’ esto o esta otro”.

Pero por ejemplo, si acabamos de ver que la sharia’ es la que establece lo que deberían ser nuestras acciones y creencias, es decir que la sharia’ te dice: si haces esto serás recompensado, si haces esto serás castigado; qué ocurre en el caso de que el “estado” te impida hacer algo que la sharia’ dice que es obligatorio, o al contrario igual, qué ocurre si el estado de dice que tal aspecto es obligatorio pero la sharia’ te dice que está prohibido, si la sharia’ te obliga y el estado lo permite, no hay problema, si la sharia’ lo acepta, lo pone como válido, sin que sea una obligación y el estado lo prohíbe, tampoco habría problema, si el estado te obliga y la sharia’ lo acepta, tampoco hay problema, el problema está cuando hay uno que te obliga y el otro que te prohíbe. ¿Qué hacer en ese caso? ¿Qué está por encima? ¿A quién se sigue?. Este es el gran conflicto y el gran problema, y lo ha sido durante años y por eso los musulmanes no encajamos del todo en esta sociedad que quiere imponer lo que hay que hacer o lo que no hay que hacer.

Y sabéis cuál es la clave de todo esto, que los musulmanes creemos en el No-Visto: “Alif, Lam, Mim. Ese Libro, no hay duda, contiene una guía para los que se guardan. Los que creen en el No-visto”. Como creemos en el No-Visto y en la próxima vida, actuamos de acuerdo a aquello que nos vaya a beneficiar en la próxima vida.

Volviendo entonces al rol del intelecto y la revelación, quiero que quede muy claro porque es un asunto muy importante y como hemos dicho es el gran punto de discordia y de separación entre los musulmanes. Nuestra creencia es que el intelecto tiene un gran papel, de hecho es una condición requerida para alcanzar el grado de responsable, de mukallaf, ahora bien, ese intelecto, que nos puede mostrar lo correcto o incorrecto, no puede determinar si la acción será recompensada o castigada. Lo único que determina si una acción o una creencia (en todo este tema es siempre acción y creencia) es recompensada o castigada es la sharia’, por eso como hemos comenzado diciendo, la sharia’ es la fuente de los juicios, es la fuente de los principios legales.

Eso no quiere decir que haya que dejar de la lado el intelecto y decir, no no, es que como lo que me va a dar la recompensa es la sharia’ pues no hago caso a mi intelecto; eso no es correcto, ya que cuándo se usa el intelecto en esta materia y este tema del que estamos hablando. Se usa por ejemplo en el caso de presentarse ante ti una situación, sobre esa situación la sharia’ ha dejado la puerta abierta y esto es importante, hay muchas cosas en las que no se ha pronunciado la sharia’ como misericordia para nosotros y no por olvido; entonces ante esa situación actúa según tu intelecto y tu corazón, porque seguro que obtendrás algún bien con ello. Pero nunca, sobre lo que si hay algo claro establecido en la sharia’.

Lo que nosotros creemos entonces es que las cosas no son por si mismas buenas o malas, es decir que no tienen la esencia del bien y de mal, ya que esto, del bien y del mal, son atributos que quien los pone en las cosas es el creador de las cosas, es decir, Allah, que es al mismo tiempo el creador del bien y del mal, y son sus mandatos los que hacen que las cosas sean buenas o malas.

EL BIEN Y EL MAL

Vamos a tratar de explicar este asunto de una forma más plástica y vamos a tratar de ver cuáles son las diferencias entre las escuelas, porque es otro de los grandes enfrentamientos, que en verdad va muy conectado con el anterior, el bien y el mal, el intelecto y la revelación:

Tenemos intelecto y sharia’ (y aquí hacer dibujillo en la pizarra) tenemos las acciones y las creencias y tenemos tres escuelas:

  • Mu’ztazil
  • Maturidiya
  • Ashaari.

Para las mu’ztazila las cosas (y a partir de ahora cuando digamos cosas nos estaremos refiriendo a las creencias y acciones) se dividen en tres:

  1. Cosas buenas por si mismas que es inconcebible que Allah las niegue, es decir que Allah está obligado a ordenarlas.
  2. Cosas malas por si mismas que es imposible que Allah las ordene o las imponga, es decir que Allah está obligado a prohibirlas.
  3. Cosas entre medias, que pueden hacerse o no hacerse ya que pueden ser malas o pueden ser buenas.

Esta es de una forma muy resumida la base de la postura de los Mu’ztazilas, y se basa toda en ella en ese bien y mal por si mismo, en la esencia de la cosa, es decir que la cosa (ya sea acción o creencia) tiene la cualidad en sí misma de ser buena o mala. Entonces para ellos si una cosa es buena por si misma, la persona está obligada a hacerla, aunque la sharia’ no se haya pronunciado al respecto. Y lo que es malo en si mismo, la persona está obligada a dejarlo, aunque la sharia’ no se haya pronunciado al respecto.

Esto nos lleva a una primera pregunta que surge muy rápido y es: ¿Y si la sharia’ va en contra, qué pasa? Para ellos es imposible que la sharia’ vaya en contra y si encuentran una prueba que va en contra, la interpretan de tal modo que se adapte a los cánones establecidos de lo bueno y lo malo, y recordad que esos cánones lo que sigue en verdad, como ya hemos visto previamente, es la conocida lógica aristotélica, pues ese era el parámetro cuando este debate empieza a fraguarse.

Este pensamiento mu’ztazila, que ciertamente es la base del pensamiento de los modernistas, aunque con ciertas diferencias, ya que la lógica aristotélica tienes unas bases que son firmes y buenas, y el pensamiento modernista esas bases cambian dependiendo de sople el viento, tiene tres repercusiones o consecuencias:

  1. Que la gente de la Fitrah (los que van entre mensajeros) o los que no les ha llegado el mensaje, están obligados a hacer lo que es obligatorio en sí mismo y tiene prohibido lo que es malo por si mismo y serán juzgados por ello. Es decir, que esos parámetros son los que tienen en cuenta en dictaminar que es bueno y qué es malo, y en el Día de la Rendición de cuentas, serán juzgados en base a ello.
  2. Si sobre un asunto no hay determinado, ni de la sharia’ ni de esos buenos por si mismo ni malos por si mismo, entonces lo que dictamine el propio intelecto de cada uno es lo que hay que hacer y será juzgado en consecuencia a ello.
  3. Que Allah no puede ordenar algo que sea malo por si mismo, y no puede prohibir algo que sea bueno por si mismo.

Aquí entonces vemos con claridad, eso de lo que ya hemos hablado anteriormente de obligar a Allah a hacer algo, de poner límites a Allah, y cómo es posible pregunto yo, qué Allah esté obligado a hacer algo, si esta fuera así, significaría que alguien o algo impone leyes a Allah y eso, como veremos cuando hablemos de los atributos, en inconcebible de creer respecto a Allah.

La segunda escuela es la escuela maturidiya, que es bastante parecida en muchos aspectos a la escuela mu’tazili que acabamos de mencionar, pero no llega tan al extremo, se mantiene por así decirlo, dentro de los límites, aunque también da mucha importancia al intelecto.

Para ellos las “cosas” y recordad que las cosas es tanto creencia como acción, también se dividen en tres categorías, buenas por si mismas, malas por si mismas, y las que está entremedias, que en ellas se sigue lo establecido por la sharia’ de Allah.

La diferencia principal para ellos con los mu’tazilis, es que para ellos el intelecto no puede llegar a determinar y establecer qué es lo correcto o lo incorrecto, qué es lo bueno o lo malo, lo puede percibir, pero no lo puede determinar, si sobre un asunto no está establecido qué es lo bueno y qué es lo malo en si mismo, no se deja el asunto al intelecto de cada uno, como hacen los anteriores, si no que lo se hace es hacer qiyas, hacer analogía, buscar la respuesta a ese nuevo caso, y no se si recordáis que esta es la forma de actuar de la escuela de Iraq, la escuela de Abu Hanifa, y por eso, casi todos los hanafis siguen la aqidah maturidiyah.

Y ya por último tenemos la escuela Ash’ari, que es la que nosotros seguimos, es la que hemos dicho anteriormente: que las cosas (creencia y acción) no son buenas por sí mismas o malas por si mismas, no tienen esa cualidad intrínseca, el que hace que sean buenas o que sean malas, es Allah, pues Él es el creador del bien y del mal y es el creador de las cosas.

Sus mandatos, Sus ordenes, lo que Él hace obligatorio es lo bueno, sin que el intelecto pueda decidir nada al respecto, y con las prohibiciones ocurre los mismo, ya que lo que se tiene en consideración, a la hora de hablar de la rendición de cuentas, y de recompensa y de castigo, es, como hemos dicho antes, lo que dictamina la sharia’ y no lo que dictamina el intelecto.

Estas son las tres principales divisiones y diferencias en este asunto del bien y del mal, y del papel del intelecto y el papel de la revelación; ya que tened muy claro que la sharia’, la revelación (y aquí entraría también por supuesto lo establecido por el Mensajero Muhammad) está protegida de todo error y el intelecto no está protegido del error o la equivocación.

Por consiguiente la sharia’ es la base, pero el intelecto es también necesario, pues como dijimos antes: el Corán y la Sunna, es decir la sharia’ es el sol, y el intelecto, es el ojo, y la visión no es completa, si no se reúnen estos dos aspectos, el ojo y el sol, de modo que si hay un sol esplendoroso que lo ilumina todo, pero no hay un ojo que lo vea, ese sol no es suficiente, y si hay un ojo que ve muy bien, pero no hay un sol, una luz que lo ilumine, vivirá sumido en la oscuridad.

BENEFICIOS DE UNA ‘AQIDAH CORRECTA

Una vez que hemos hecho esta introducción a lo que es la ‘aqidah vamos a ver qué es lo que nos aporta, los beneficios que obtenemos cuando nuestra creencia es sana y correcta. Lo que ocurre es que para poder saborear y comprender todos estos beneficios, será necesario que hagamos unos cuentas seminarios como este, pero bueno, los vamos a mencionar para que nos quedemos con un saboreo de lo que son y así nos animemos mutuamente a hacer mas seminarios.

Y creedme que los beneficios son muy numerosos, pero como el tiempo que tenemos es restringido, vamos a centrarnos en aquellos que consideramos que pueden ser mas importantes para nosotros tanto a nivel individual como colectivo:

  1. Uno de sus beneficios es que tener una creencia correcta aporta a la persona una imagen real de sí misma, de su papel en este mundo y de su conexión con la creación y la vida.

Es decir, que con una creencia correcta reconocemos que nuestra papel en este mundo es ser los Jalifas, los representantes de Allah en esta tierra y entonces actuamos conforme a ello: “Y Él es Quien os ha hecho sucesores en la Tierra y ha elevado a unos por encima de otros en grados para poneros a prueba en lo que os ha dado”.

Es decir, que el ser humano es el señor de la tierra, que obtiene ese grado del verdadero poseedor de Señorío y Majestad, que es Allah, y con lo que lo ha favorecido por encima de todas las cosas es con su intelecto, para que lo emplee en aquello que es de beneficio para él, tanto para esta vida como para la próxima.

Y el universo, toda la creación, todo cuenta vemos y percibimos, incluso lo que nuestros sentidos no son capaces de percibir, ha sido creado por Allah para ese jalifa suyo, ha sido creado para nosotros, en un orden perfecto y siguiendo unas reglas establecidas por Allah que ayudan al ser humano a establecerse y desarrollarse hasta el plazo fijado para él; y esto continuará así hasta el Día en el que este mundo termine.

Sabiendo esto como lo sabemos, y la ciencia que nos aporta este conocimiento es la ciencia de la ‘aqidah, de ahí su importancia, al ser humano no le queda otra que emplear su intelecto, usar su capacidad de pensar y de reflexionar para alcanzar el camino en el que pueda usar toda la creación para su propio beneficio. ¿Qué se consigue con esto? Algo muy bonito, reconocer que la naturaleza es un medio y no un dios o una divinidad a la que adorar.

Y nuestra estancia en esta vida, debemos comprender y esto no se nos puede olvidar nunca, pues es el ABC de la ‘aqidah, que es pasajera, no es mas que un puente hacia la próxima, que es infinita. Por lo tanto nuestro papel no es otro que emplear esos medios que Allah pone a nuestra disposición para alcanzar una buena vida en este mundo, pero aún mas importante, para alcanzar una posición lo mas elevada posible en la próxima vida: “Di: ¿Es éso mejor o el Jardín de la inmortalidad que ha sido prometido a los temerosos? Será para ellos recompensa y lugar de regreso. En él tendrán cuanto quieran y serán inmortales. Es, para tu Señor, una promesa exigible”.

  1. Otro de los beneficios de la ‘aqidah y este es uno de los más importantes para mi, es que libera a la persona. ¿Qué significa esto? Que lo libera de de adorar, de dar poder a otro que no es Allah. Al principio de este seminario dijimos que uno de los nombres por el que se conoce esta ciencia, es el nombre del Tawhid, de la Unicidad de Allah.

Es decir, que nos enseña que no hay mas que un dios, no hay mas que una divinidad, no hay mas que uno que tiene poder, fuerza, voluntad para hacer lo que quiera y cuando quiera. Nos enseña que el verdadero actor es Allah, que seremos juzgados por nuestras acciones, por lo que hemos hecho si, pero que nuestra capacidad de hacer o de deshacer nunca está por encima del decreto y el poder de Allah.

Esto, cuando se llega a comprender correctamente es una liberación, es quitarte un peso enorme de encima, ese peso que todos llevamos con el que nos creemos que nosotros somos los actores, que las cosas dependen de nosotros. Ese peso que nos lleva a lamentarnos cuando algo no ha ocurrido como queríamos, que nos puede llevar a la angustia y la depresión.

Ese peso, que en el extremo contrario nos pone barreras a la hora de hacer algo tomando la figura de una voz interior que te dice: “No, no eres capaz de hacer eso, o por mucho que te empeñes no lo lograrás”, lo que acalla esa voz es el conocimiento claro, profundo y fuertemente arraigado en el corazón del Poder de Allah, de Su Fuerza y Voluntad, ya que si tienes este conocimiento fuertemente arraigado en tu corazón y en todo tu ser, reconocerás que no hay nada imposible para Allah, reconocerás que por muy altas que sean tus metas, por muy elevadas que sean tus expectativas, si Allah quiere que se cumplan se cumplirán, pues Él es el que si quiere que algo ocurra le dice Se y es, tal y como Él ha querido, tal y como Él ha decretado. ¿Y acaso no es esto una enorme liberación para el ser humano?

  1. Otro de los beneficios de la ‘aqidah es que hacer sentir a la persona responsable, es decir, que le hace comprender el grado de responsabilidad que tiene en sus acciones.

Hay mucha gente que deja de lado de las acciones, que deja de hacer cosas porque no siente la responsabilidad de las acciones. Es esa gente que dice –y recordad que estos son los yabariyah- no importa lo que haga, está todo escrito, haga lo que haga, sea bueno o sea malo no tiene ninguna importancia.

Pero cuando conoces la ‘aqidah, cuando tienes el conocimiento de la Próxima Vida, del Último Día y lo que en él ocurrirá, de la balanza, de la recompensa y el castigo… Cuando sabes todo eso, se despierta en tu interior una luz que te lleva a qué? Te lleva a actuar, te lleva a ser responsable de tus acciones, te lleva a tener presente que a Allah no hay nada que se le oculte ni se le escape pues su conocimiento abarca todas las cosas.

Y aquí hay un aspecto muy importante, y es que no se si recordaréis, que dijimos hace ya un par de horas o más, que una de las definiciones clásicas de la ‘aqidah es: aquello que cree el corazón, pronuncia la lengua y confirman o certifican los miembros del cuerpo.

Lo cual significa que si tu crees en Allah, en la Próxima Vida, en el Jardín y en el Fuego, en que nuestras acciones son anotadas, en que tendremos que rendir cuentas de ellas, lo crees en tu corazón y lo pronuncias con tu lengua, te lleva, de manera automática, siempre y cuando esa creencia sea real y esté cimentada en un conocimiento verídico, te lleva a actuar conforme a ello, te lleva a que tus miembros confirmen y certifiquen lo cree tu corazón y pronuncia tu lengua.

Dicho con otras palabras, ese conocimiento te lleva a actuar en consecuencia a él y este es catalogado por los ‘ulamas como uno de los principales beneficios que aporta a la persona el tener una creencia, una ‘aqidah sana y correcta.

  1. Otro de los beneficios de la ‘aqidah es que nos marca, nos enseña un camino, un camino que conduce hacia donde? Conduce a la felicidad, una felicidad presente y real, tanto en esta vida como en la próxima.

Reflexionad conmigo, ¿qué es lo que busca la gente? ¿Qué quiere la gente? Muchos no tienen ni idea, en eso estamos de acuerdo, pero la mayoría de la gente, lo que busca en su vida es: Felicidad, tranquilidad, sosiego; en lenguaje actual: Una buena vida. ¿Qué puede aportar mas tranquilidad, felicidad y sosiego a una persona que el estar complacido y satisfecho con lo que Allah le ha dado, ya sea mucho, o sea poco?.

Y la manera de alcanza eso, que es lo que todos buscamos, -y aquí, como en tantos otros puntos, la ‘aqidah se entrelaza con el Ihsan, con el sufismo, OCÉANO – PLAYA-, la manera de alcanzar eso es sabiendo qué es lo que Allah quiere de ti y cumpliéndolo. Porque no hay mejor camino que conduzca a la felicidad, no hay mejor camino que conduzca al sosiego y la calma que el que Allah, a través de Su Mensajero Muhammad, ha establecido, ¿Por qué? Porque Él es quien nos ha creado, Él es el que está mas cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular, y Él es el que sabe qué es lo que mas nos conviene.

Y como sabe que es lo mas nos conviene nos ha dicho: “Seguid este camino que yo, que soy Misericordioso y Compasivo he establecido para vosotros, y si lo hacéis, cumpliendo con lo que os ordeno y alejándoos de lo que os prohíbo, alcanzaréis la felicidad, la tranquilidad y el sosiego, tanto en esta vida como en la próxima”.

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