El Du’a Násiri – El Du´a ante la dificultad y en busca del refugio en Allah contra la opresión (AUDIO Árabe y Traducción)

El Du’a Násiri
Shaykh Muhammad – Fatha – ibn Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn al-Husayn ibn Nasir ibn ‘Amr ad-Dar’i al-Aghlabi
(d. 1085 AH)

“… Se ha demostrado que esta súplica alivia las penas y ayuda a superar las situaciones difíciles, especialmente cuando tienen que ver con la sociedad y están relacionadas con temas que conciernen a todos los musulmanes. La gente de Fez la llama “La Espada de Ibn Nasir”. Solían enseñarla a los estudiantes de las madrasas coránicas y la utilizaban para buscar refugio en Allah en la época de la ocupación y represión francesa. Esta es la costumbre de los musulmanes: buscar refugio en Allah el Todopoderoso en los tiempos de dificultad. Tu señor dice: “Llamadme y os responderé”. (40: 60)

Y pedimos a Allah el Todopoderoso que dé un buen término a nuestra vidas y a las de todos los musulmanes, nos haga seguir el camino de los mejores Salaf de la Comunidad Musulmana, llene nuestros corazones con lo que Le complace, y que sea bondadoso con nosotros en todos los estados. Salam”.

Muhammad ibn ‘Abdullah ar-Radani
Rabat 1399/1979

El Du’a Násiri

En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Que Allah bendiga a nuestro Maestro Muhammad y a su familia.

¡Tú! Cuya misericordia es la única salida
y en Quien se refugia el que está en extrema necesidad.

¡Tú! Cuya indulgencia está cercana
y eres su Dueño y socorres a todo el que lo pide.

A Ti te pedimos auxilio, Tú que auxilias a los débiles.
Y Tú nos bastas, Señor, y eres Suficiente.

Pues no hay nada más majestuoso que la inmensidad de Tu poder,
Ni nada más imponente que Tu ímpetu irresistible.

Ante el poderío de Tu dominio los reyes se humillan.
Rebajas y elevas la condición de quien quieres.

Todos los asuntos se remiten a Ti.
Y en Tus manos está que se solucionen o no.

Hemos elevado nuestro caso a Ti.
Y a Ti nos dirigimos quejándonos de nuestra debilidad.

Ten pues misericordia de nosotros Tú que no has dejado
de conocer nuestra debilidad y no dejas de ser misericordioso.

Mira lo que nos aflige por parte de los hombres,
nuestro estado entre ellos ya lo ves.

Nuestras tropas son pocas y escasos nuestros recursos
Y somos un ejército débil entre los demás.

Nos han encontrado débiles en fuerza y empuje
Y nos han encontrado deficientes en número y en preparación.

Así pues nosotros, ¡Oh Tú cuyo dominio no puede ser arrebatado!
Buscamos refugio en Tu Influencia que no puede ser vencida.

A Ti ¡Oh socorredor del necesitado! Recurrimos
Y en Ti ¡Oh refugio del débil! nos apoyamos.

A Ti es a quien llamamos para eliminar nuestras dificultades
Tú eres nuestra esperanza para repeler las penas.

Tú eres la providencia de la que no esperamos protección
que por su puerta no venga.

Tú eres Aquel a la puerta de Cuyo favor acudimos
¡El más Generoso de cuantos enriquecen con Su desbordante don!

Tú eres Quien guía cuando nos extraviamos
Tú eres Quien perdona cuando erramos.

Abarcas en conocimiento todo cuanto has creado
Así como en benevolencia, compasión e indulgencia.

Y no hay nadie en la existencia más insignificante que nosotros
Ni más necesitados de los que hay junto a Ti que nosotros.

Tú cuya bondad es inmensa,
Tú cuyo bien colma a la humanidad y a ningún otro se acude.

¡Tú que rescatas al que se ahoga! ¡Oh lleno de ternura!
¡Tú que salvas al que va a perecer ¡Oh lleno de favor!

El cerco se estrecha ¡Oh Tú que escuchas! ¡Tú que respondes!
Y la medicina es dura ¡Oh Rápido! ¡Oh Cercano!

En súplica a Ti ¡Señor nuestro! hemos extendido nuestras manos
Y de Ti ¡Señor nuestro! esperamos benevolencia.

Sé benevolente con nosotros en lo que has decretado
Y haznos aceptar complacidos lo que a Ti te complace.

Y sustituye la situación de dificultad por facilidad
Y refuérzanos con el viento de la victoria.

Y haznos vencer a los que han abusado
Y que el daño del mal sea sólo para quien lo ha buscado.

Y subyuga a nuestros enemigos con fuerza
Que rompa su cohesión y los haga caer abatidos.

Contraría su deseo y malogra sus esfuerzos.
Derrota sus tropas y debilita su convicción.

Y apresura, Señor, Tu venganza sobre ellos
Porque ellos no pueden escapar de Tu poder.

¡Señor! ¡Señor! A la cuerda de Tu protección nos hemos aferrado
y al poder de Tu ayuda victoriosa.

Y que estés, Señor, a favor nuestro y no en nuestra contra.
Y no nos abandones ni un momento.

Pues no tenemos fuerza para defendernos
Ni somos capaces de ingeniar nada en nuestro beneficio.

Y no hemos querido dirigirnos sino a Tu generosa puerta.
Ni esperamos otra cosa que Tu favor que todo lo abarca.

Y lo que de Tu bien esperan las buenas opiniones sobre Ti
Es simplemente que digas: ¡Sé! Y sea.

¡Señor! ¡Señor! Por Ti se llega a lo que hay junto a Ti
Y por Ti se accede a ello.

¡Señor! Tú eres nuestro pilar elevado.
¡Señor! Tú eres nuestra fortaleza inexpugnable.

¡Señor! Haznos estar a salvo
cuando viajemos y cuando permanezcamos.

Y protege ¡Señor! Nuestros cultivos y nuestro ganado
Y protege nuestro comercio y haz abundante nuestro acervo.

Y haz de nuestro país un país del Din
Y un descanso para el necesitado y el pobre.

Y concédele entre los demás países potencia,
Inviolabilidad, inexpugnabilidad y supremacía.

Y haz que su poderío venga de un secreto guardado
Y su salvaguardia de un hermoso velo.

Y haz que por la sad, por la qaf y por la nun
Haya mil velos que lo preserven.

Por el poder de influencia de la luz de Tu noble faz
Y el poder de influencia del secreto de Tu inmenso dominio.

Y el poder de influencia de “La ilaha illa’llah”
Y el poder de influencia del mejor de las criaturas, ¡Oh Señor suyo!

Y el poder de influencia de la valía del Qutub y los Awtad
Y del estado del Yars y de los Afrad.

Y el poder de influencia de los Elegidos y de los Nuyaba
Y el de los Abdal y la de los Nuqaba.

Y el poder de influencia de todo adorador e invocador
Y de todo alabador y agradecido.

Y el poder de influencia de todo aquel cuya valía elevaste,
tanto aquéllos cuya reputación has ocultado como aquéllos de quien las has divulgado.

Y el poder de influencia de las aleyas del Libro Preciso
Y del Nombre Supremo, Excelso.

¡Señor! ¡Señor! Ante Ti nos hemos presentado
en estado de necesidad, débiles e insignificantes.

Y Te hemos suplicado con la súplica de quien implora
a un Señor Generoso que no rechaza a quien a El acude.

Acepta pues nuestra súplica por puro favor
con la aceptación de quien no exige las cuentas con rigor.

Y concédenos el favor del Generoso
Y danos la amabilidad del Indulgente.

Y despliega sobre nosotros Tu misericordia ¡Oh Compasivo!
Y extiende sobre nosotros Tu gracia ¡Oh Generoso!

Y elige por nosotros en todas nuestras palabras
Y escoge por nosotros en todos nuestros actos.

Y haz ¡Señor! que nuestro hábito sea aferrarnos
A la Sunna de los nobles y la devoción.

Y haz confluir en Ti nuestros distintos propósitos
Y danos a conocer un conocimiento completo de Ti.

Y une para nosotros conocimiento y acción
Y dirige nuestra esperanza hacia la morada de la Permanencia.

Y haznos seguir el camino de los Felices
Y sella nuestra vida ¡Oh Señor! con el sello de los mártires.

Y haz a nuestros hijos virtuosos y rectos
Y gente de conocimiento que actúe y dé consejo.

Y pon bien ¡Oh Señor! en nuestras familias
Y haz fácil ¡Oh Señor! nuestra unión.

¡Señor! Y dale Tu clara apertura
a quien tenga el gobierno y dé gloria al Din.

Y ayúdale, Tú que tienes la supremacía,
Y a los suyos llena su corazón con aquello que sea de Tu agrado.

Y ayuda ¡Oh Señor! a nuestro Din de Muhammad
Y haz que su gloria al final sea como cuando empezó.

Y protégelo ¡Oh Señor! con la protección de los ‘ulama
Y eleva el alminar de su luz hasta el cielo.

Y borra, dispensa y perdona nuestras faltas
Y las faltas de todo musulmán ¡Oh Señor nuestro!

Y da Tu gracia ¡Oh Señor! al Elegido
Tu gracia con Su valor completo.

Tu gracia sobre él bien cumplida
Como corresponde a lo elevado de su valía.

Y luego a su noble familia
Y a sus compañeros ilustres y a quienes los sigan.

Y las alabanzas a Allah, Aquel por Cuya alabanza
Obtiene su entero propósito el que algo procura.

Shaykh Muhammad ibn Nasir ibn ‘Amr ad-Dar’i al-Aghlabi
(d. 1085 AH)


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Texto en Árabe y traducción al Ingles.